Casual Day (Max Lemcke, 2008)
Servimos las ensaladas en un “bol“, a los invitados que recibimos en el “hall“, después veremos “football” , “guinness” en el “share“, para hablar el lunes en el nuevo “smoking room” de la “office“, antes justo del “brainstorming” que nos ha preparado el “coacher” y lograr la competitividad. La pobre becaria sufrirá “mobbing” por parte del jefehijoputa, cuyo hijo a su vez, sufrirá “bullying” en el “Collegue“, al que robarán de nuevo su “iPod“.
El próximo “week-end” será el “casual day” para intentar que la gente logre un “networking” más eficaz, a pesar de que los “human resources” brillen por su ausencia. El “cash flow” dictará los escalones sociales de los trabajadores en un ambiente rural, donde no habrá un “seven-eleven” para comprar un sandwich a última hora de la noche, ni siquiera habrá “happy hour” en la “disco”. Menos mal que ya mañana viene el lunes y hoy ponen “Aida”.
El cine francés, para mí, es un cine netamente literario, pero sobre todo Balzaciano, y es que Honoré de Balzac, junto a Victor Hugo y Chateabriand son los paradigmas de la narración en Francia, y eso siempre es jugoso para esto del cine. Grandes versiones se han sacado de entre las páginas de estos escritores, recuerdo una versión sencillita pero encantadora del Coronel Chabert con un Depardieu genial como siempre.
Los niños del mañana…vaya hijos de puta! así de contundente suena la canción de Love of lesbian que cierra el nuevo film de los autores de Tapas, una película que, con alguna que otra concesión, se abre como una de las propuestas más arriesgadas de nuestra cartelera.
