Siempre me pasa lo mismo cuando veo películas iraníes, y es que nunca sé a ciencia cierta cuando, lo que veo es verdad o ficción. En Occidente cuando vemos una película, nos dejamos seducir por la fotografía, la composición, la propia interpretación de los actores… Pero cuando vemos una película china, hindú, japonesa, iraní todo cambia, quizás por la lejanía que hace que entres de puntillas. Luego el paisaje, radicalmente opuesto a todo lo conocido, las tradiciones y por último las actuaciones.
Podemos hablar de Laurence Olivier, de Peter Ustinov, de Meril Streep o ahora de Bardem, pero las mejores interpretaciones, las que más me han conmovido, siempre han sido las de gente ajena a la industria, incluido niños (Ana Torrent en El Espíritu De La Colmena, el niño de El Ladrón De Bicicletas, los niños de Las Tortugas También Vuelan, la niña de El Perro Mongol…) y a esta lista de impresionantes actuaciones añado ahora la de la pequeña Bakhtari de Buda Explotó Por Vergüenza, dirigida sorprendentemente por otra niña de 19 años, hija del genial Moshen Makhmalbaf (Kandahar).
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