Indiana Jones Y El Reino De La Calavera De Cristal (Steven Spielberg, 2008)
Hay películas (o sagas se puede decir) con las que soy especialmente benévolo. Les permito todo lo que tengan dentro. Me ocurre con La jungla de cristal, con Rambos, Rockys….. e Indianas. A esto se llama nostalgia. Recuerdo los vhs sobadísimos cuando no había tanta peli para elegir en los videoclubs. Los latigazos, explosiones, y hostias como panes. Y cómo gozaba.
La nueva película de Indiana Jones, no es ni mejor ni peor que las otras tres, es exactamente igual. No es fallida porque ofrece lo que promete, no es fantasma porque ya lo eran las otras, no es falsa porque enseña las cartas desde el principio (el propio Indiana dice “no va a ser como antes“).
Entonces ¿Qué ofrece de nuevo? De nuevo nada, de viejo, el humor, la aventura, la diversión, las historias de viejas civilizaciones, los viajes…¡casi nada! Spielberg vuelve al lugar donde se siente cómodo, introduciendo a unos ratones que parecen sacados de una peli de Pixar. La verdad es que no es un peliculón, pero no le puedo reprochar nada. El cine puede ser Greenaway, pero a veces debe ser Spielberg, si es con Indiana mejor que mejor. Dejaos de McIndianas, de vasitos de Coca Cola del aventurero, de camisetas, gorras y demás merchandising y ver la peli, ahí está el auténtico espíritu del arqueólogo.

Mi relación con el cine de Peter Greenaway es de amor-pasión-odio-rechazo. Me explicaré. Creo que él entiende el cine como se tiene que entender, como arte, como medio infalible para seducir, contar, convencer, fascinar….
¿Quién dijo que el cine debían ser imágenes en movimiento? El misterioso Marker, del que nadie sabe casi nada, realizó en los años sesenta filmes experimento como éste, rodado íntegramente con fotografías hechas exclusivamente para la peli. No se trata de un documental, de hecho es una historia de ciencia ficción, con actores, escenas, localizaciones y un guión más que interesante sobre viajes en el tiempo.
