Vixen (Russ Meyer, 1968)
El friki pajillero de los 70 (cuando el friki estaba mal visto, no como ahora) le debe mucho a Russ Meyer, y es que su saga Vixen fue un rompetaquillas morboso y tetón que no dejaba a nadie insatisfecho. Sus guiones eran absurdos, a menudo estaban mal interpretados, no tenían ni pies ni cabeza y, en ocasiones, el mal gusto y una mentalidad un tanto enfermiza parecía caracterizar al autor de tan aberrantes historias.
Serie b a mucha honra, las películas de Meyer eran chapuceras, rozaban lo infantil, y aquella obsesión por los pechos exagerados y los polvos salvajes, por las carreras de coches y aquellas mujeres, zorrones capaces de acostarse con cualquiera, eran el pilar donde se asentaban unas historias mínimas, pero muy rentables. Con lo que se deduce que el amigo Meyer no era tan tonto como parecía.
Escenas de sexo, nunca explícito, aunque constante, incluido vello púbico (no olvidemos que estamos en 1968 y en una de las escenas una chica se acuesta con su hermano). Ese el cine de Russ Meyer, un bárbaro, mucho más interesante de lo que puede parecer a primera vista. Sus filmes contienen un alto contenido experimental, es un estructuralista radical, pasa del terror al humor sin pestañear, se acerca al documental, al cine de acción, incluso al político. Todo sin olvidar esas delanteras que se convirtieron en marca de la casa. Hoy solo nos queda decirle a Russ Meyer y perdonen el chiste: el busto es nuestro.


1 Comentario realizados
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Eh!, el chiste es muy bueno.
Las delanteras Russmeyerianas son ya parte del imaginario colectivo. Incluyendo el de un crio pajillero que se volvía loco descubriendo esos felpudos….ja, ja, ja
Un abrazo.
Que grande eres tio!
Por il cavaliere el 07.09.09 23:44
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