Tiro En La Cabeza (Jaime Rosales, 2008)

Parte de una escena de la película Tiro en la Cabeza de Jaime RosalesEl cine es un arte camaleónico y puede (sabe, a veces) adoptar el color necesario para adaptarse al medio. Unas veces se muestra señorial y lujoso (Visconti, Lean, Vidor), a veces es mugriento y pobre (Costa, Ripstein), algunas veces nos divierte sin fin (Wilder, Allen, Edwards) o nos acongoja sin opción (Leigh, Von Trier). A veces el lenguaje ha ido unido, y muy bien por cierto, al fondo. Otras veces no ha sido así.

La tercera película de Jaime Rosales, ya más conocido después de los merecidísimos goyas por su sobresaliente “La soledad“, vuelve a tratar un tema que va siendo marca de la casa: la violencia irrumpiendo en la vida cotidiana. Esta vez la vida cotidiana es más cotidiana que nunca, a pesar de relatar el día a día de un etarra.

Si algo admiro de Rosales es su capacidad de sorprender en cada nuevo trabajo. Siempre tiene un as en la manga, a modo de estrategia o de golpe de efecto. Los planos silenciosos y largos en “Las horas del día“, la pantalla partida en “La soledad” y ahora el silencio total de los protagonistas en este “Tiro en la cabeza“.

Es bien conocida la polémica en torno a este film en su pase en el Festival de Cine de Donosti, una polémica que no apoyo en su vertiente política. No entiendo por qué un cineasta se tiene que posicionar en un tema u otro y no puede hacer una obra abierta para que sea el espectador el que reflexione. Lamentablemente, la otra vertiente de la polémica (la que la tacha de aburridísima) si la comparto.

A lo largo de la primera hora vemos escenas de un cotidianismo (perdonadme el palabro) soporífero, máxime si se le resta la voz a los personajes, un truco el de filmar a distancia curioso pero que al cuarto de hora cansa (el nuevo invento de Rosales consiste en rodar desde lejos, con un objetivo tele, que permite cerrar mucho el plano, con lo cual se pierde el paisaje en pos de los personajes, aunque a éstos no se les oye y es, precisamente el ambiente lo único que se escucha). Ion Arretxe (antigua víctima, confundida con un etarra) hace el papel del etarra, algo que no se sabe hasta el final, cuando mata a los dos policías de paisano.

Al acabar la película la pregunta que surge es: ¿Qué se nos ha querido contar? ¿Funciona tanta sencillez, tanta cotidianidad, un tanto impuesta, para contar una historia sin final? ¿Es lícito ser tan “arty” cuando se quiere ser todo lo contrario? Las respuestas no las sé, y casi mejor, en el fondo me gustan las preguntas retóricas, son las únicas que generan debates. El caso es que esta vez Rosales, cuyo cine admiro profundamente, no me ha convencido y algo mucho peor, me ha aburrido y mucho. Se que es un cine a contracorriente, sin la idea de gustar, y eso lo valoro, pero no se puede aburrir, es la regla de oro.

No obstante recomiendo ver las tres películas de Jaime Rosales para ver por donde puede ir el nuevo cine español. Nuevas miradas pueden traer nuevos discursos. Y eso siempre viene bien.


7 Comentarios realizados
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Yo comparto tu regla de oro, pero hay un grupo muy considerable de personas -entre ellos algunos que hacen cine- que considera que arte y entretenimiento no sólo no tienen porqué ir de la mano. Es más, para algunos el aburrimiento parece ser un valor añadido, cosa que jamás comprenderé.

En alguna columna tras el festival de San Sebastián leí que “Tiro en la cabeza” producía otra clase de estímulos bastante alejados del entretenimiento en la sala. Esto es, que era mejor lo que uno pensaba sobre ella a posteriori, que viéndola. Hay un número considerable de películas que son mejores a posteriori cuando uno las recuerda que mientras está físicamente viéndolas.

Desgraciadamente, sólo puedo leer lo que los demás contais. “Tiro en la cabeza” se ha estrenado con 16 miserables copias y aquí no ha caído una ni de cerca.

Estoy de acuerdo con esa regla, por supuesto. Aunque uno como director termine diciendo hago un cine personal o para mi, es mentira. El cine es un medio artístico de expresión, uno como director es un narrador y que tiene su mensaje, el fin de ese mensaje es que alguien lo este recibiendo. Sin espectador no hay cine. Por ende tenes que narrarlo de la manera más interesante y embelesadora posible para no desviar la atención o engendrar aburrimiento en quien lo recibe, o sea, el espectador.

En cuanto a lo que dice Merche, lo dejó bien en claro el gran Hitchcock en su cine… arte y entretenimiento no se deben agarrar a las patadas sino unirse, pero eso sí, siempre y cuando esta unión se mantenga dentro de los principios de cada director.

Un abrazo grande a ambos!

Ariel.

el cine ha de ser como un camaleón, y transformarse dependiendo del momento. soy el primero en pensar que el cine debe ser mucho más que entretenimiento. por cierto merche, totalmente de acuerdo en eso que dices de las impresiones a posteriori, cuantas pelis he adorado después de un tiempo, cuando las odié mientras las veía…
un saludo desde la butaca

El no aburrir es básico. Lo decía Billy Wilder: tengo 10 mandamientos. Los 9 primeros dicen “no debes aburrir”.

El cine es más que simple entretenimiento, hasta ahí todos de acuerdo, pero no se puede prescindir de ese elemento. Es como decir que el cine es más que imágenes en movimiento. Claro, pero sin ellas no hay cine que valga.

Creo que es bueno experimentar, buscar nuevos recursos y lenguajes, pero no se puede olvidar que el cine está hecho para que lo vean los demás, no uno mismo, y esa gente, el público, no sólo debe entender lo que cuentas, sino que a ser posible debe estar pendiente de la historia en todo momento. Anda que no hay pelis, encumbradísimas, en las que a mitad de metraje uno desconecta reiteradamente porque lo que ve le produce un sopor descomunal al no pasar absolutamente nada en pantalla. Nadie habla de hacer cine de acción, no siquiera comercial, pero hay cosas que tampoco deberían tener salida sólo por el hecho de ser distintas, si fallan en lo principal.

No se si la peli de Rosales llega a ese nivel. Yo la vi y me da que está en el límite. Me he visto pelis de Angelopoulos mucho más insufribles y menos emocionantes.

[…] Y es que después de 30 años aún no se ha hecho una película digna sobre el conflicto. La muerte de Mikel, Días contados, Yoyes, El viaje de Arián, Lobo, A ciegas… Creo que no hace falta seguir. Aunque ahora se hable de Tiro en la cabeza, que no es que sea una peli sobre ETA, y se vaya a hacer una con “el bola“, el género está en declive. […]

[…] Hace días hablaba de Tiro en la cabeza exagerando su poco divertimento, o su mucho aburrimiento al verla. Hoy rectifico en parte; la última película de Rosales es la única luz que muestra algo de un camino que nadie parece querer seguir. Yo hoy estoy deseando adentrarme por dicha senda con más fuerza que nunca. […]

[…] - Las horas del verano (Olivier Assayas, la sensibilidad y cotidianidad sudando cine por los cuatro costados). - Wall-E (Andrew Stanton, vuelve el cine mudo y lo hace de la mano de los más modernos, curioso). - Aleksandra (Alexandr Sokurov, la guerra desde los ojos de una abuelita entrañable). - El intercambio (Clint Eastwood, vuelve el cine clásico con el mejor clásico). - Pozos de ambición (Paul Thomas Anderson, lleva varios peliculones este chico que no cuenta ni con 40 años). - Gomorra (Matteo Garrone, la otra cara, menos cool, de la mafia). - My blueberry nights (Wong Kar-Wai, aunque es de 2007, se estrenó este año, por eso la incluyo). - Quemar después de leer (Hnos. Coen, la peli incomprendida de los hermanitos). - No es país para viejos (Hnos Coen, la peli adorada de los hermanitos). - Tropic thunder (Ben Stiller, las carcajadas debían oírse en la sala de al lado). - Tiro en la cabeza (Jaime Rosales, riesgo y cine en el siglo XXI). - El bosque del luto (Naomi Kawase, sentido y sensibilidad). - 4 meses 3 semanas 2 días (Christian Mungiu, la tensión se corta con una navaja). - El incidente (M. Night Shyamalan, incertidumbre y terror hacia la nada). - Antes que el diablo sepa que has muerto (Sidney Lumet, buen cine negro del de antes). - Buda explotó por vergüenza (Hana Makhmalbaf, así se hace una peli). […]



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