Rewind. AdvertenciaParaUnaPutaSanta (RainerWernerFassbinder), CaosYDesorden

Se ha escrito mucho sobre el cine rupturista en general y sobre las películas de Fassbinder en particular. Todos saben de sus excesos dentro y fuera del mundo del celuloide (falleció sin llegar a la cincuentena de una sobredosis) convirtiéndose en un director de culto casi desde su primera película. Alumno aventajado (y pronto avejentado) por delante de Schlondorff, Herzog o Wenders, fue el director alemán más cercano al concepto que se tiene de estrella. Sus constantes estrenos eran acontecimientos y las divisiones entre el público no se hicieron esperar. Considerado como genio, rupturista, charlatán, obsceno, excesivo, chabacano, visionario, irreverente, Fassbinder era todo eso y más. En su extensa filmografía (gran parte de ella es aún desconocida en España) tiene grandes títulos y obras menores, irresistibles, inaguantables, geniales, mediocres. Jugaba a molestar y vaya si molestaba. Su cine no es que huyera de las concesiones, es que escupía directamente al espectador y dentro de tan iconoclasta obra se encuentra “Advertencia para una puta santa”, extraño título para lo que podría ser un documental sobre un rodaje del cineasta germano. Para empezar el propio director sale en el film haciendo de sí mismo que, con su trouppe habitual, se hospeda en un hotel donde va a rodar un film. Allí diseccionará con afilado bisturí las relaciones entre la gente del equipo, dejando a “La noche americana” de Truffaut como un juego de niños. Los excesos de todos y cada uno de ellos, las borracheras hasta altas horas on hilo musical de Leonard Cohen entre otros (su tema “Suzanne” también será utilizado por otro director alemán, Werner Herzog en “Fata Morgana”), los devaneos etílico-tóxico-sexuales que configuran un caos que podría revelar una esterilidad creativa, llevan en cambio a un universo tan fructífero como barroco. Ese es el cine de Fassbinder. Se ama o se odia.

Generalmente sus películas son mostradas con una cámara ajena, que muestra ese mosaico humano, a veces de manera teatral (cada uno cumple su rol en un lado del plano). Sus personajes, a menudo, actúan de manera extraña para el espectador, y a veces, las películas respiran con un ritmo cadencioso que hace que floten sin un camino fijado. Deambulan creando una sensación de película improvisada que no siempre acompaña a sus films.

Personalmente admiro parte de su obra y detesto alguna película en concreto (“Satansbratten” me parece que juega con el aguante del espectador).

Y es precisamente esa capacidad que tiene para enfurecer la que hace que su cine sea hoy en día algo vivo, su intención de hacer un cine, digamos, interactivo, donde el espectador debe visionar con los cinco sentido activados, acaso con un sexto, la comprensión y formar ese puzzle sin forma ni concierto. Y una vez acabada la película, cansados, nos daremos cuenta que se nos ha requerido algo más que ver una serie de fotogramas, y al tenernos en cuenta se nos ha respetado un poco.


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