Rafael Azcona In Memoriam
En una película entran en juego muchas cosas; el estado de ánimo del equipo, que estén o no en gracia, que sea un proyecto en el que crean o no, que sea buen o mal material… No es tan fácil decir por qué una película es buena o mala, si tiene tres estrellas o un punto gordo. Por lo general cuando nos preguntan por una peli vista nos remitimos a si nos ha gustado el argumento o no, ese es nuestro indicativo sobre si merece la pena.
Pues bien, el argumento, pese a no ser lo único determinante en un film, si tiene papeletas para ser una de las herramientas fundamentales en la creación cinematográfica.
A lo largo (y ancho) de la Historia del cine español ha habido (y hay) grandes guionistas que nos han hecho evadirnos, nos han divertido, angustiado, aterrado, sorprendido. Pero hay dos guionistas que, quizás, hayan sido los reyes. Uno falleció hace mucho ya, Edgar Neville, y el otro nos dejó hace poquito, Rafael Azcona.
Éste último, logroñés genial, firmó casi lo mejor de nuestro cine: El pisito, El cochecito, El verdugo, Plácido, Belle Epoque… Su fino humor estuvo y está a miles de kilómetros no ya de su generación si no de las venideras. Esta especie de Valle Inclán afeitado y moderno supo contagiarnos con su esperpéntica mirada, su ácido sentido del humor serio, su triste mirada cómica. Los considerados grandes cineastas de nuestro cine no serían tan grandes de no haber tenido tan gran soporte. Hoy nos deja éste genial observador que tuvo también su cabida en las imprescindibles páginas de La Codorniz, entre tantos referentes como Chummy Chúmmez, Gila, Mingote…
Hoy el cine se ha quedado un poco más huérfano, y nosotros nos quedamos sin historias que contar. Descanse en paz querido Rafael.

0 Comentarios realizados
Deje un comentario
Deje un comentario
Los saltos de línea y párrafos son automáticos, las direcciones de e-mail nunca se publican, etiquetas HTML permitidas:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong>