Puente De Varsovia (Pere Portabella, 1987)

A lo largo de la Historia del Arte, éste ha buscado superarse y sorprender, mutarse y renacer. La pintura, escultura, arquitectura, música, literatura…. pero ¿Y el cine? A simple vista es la corriente que más ha evolucionado, al menos en la forma, pero no en el fondo. La narración sigue siendo la misma que desde su inicio.
Puede haber mucho cine independiente, experimental, de arte y ensayo, pero bajo unos patrones “de siglo pasado”. No se quiebran jamás las expectativas del espectador. ¿Eso es bueno o no? No hablo de cine comercial, hablo de un lenguaje. ¿Te gustaría ver una película cuyas imágenes respondan a un subconsciente asociacionista? ¿Una especie de Ulises en imágenes?
Divagaciones aparte, lo siento, el cine de Pere Portabella es como asistir a un sueño, con perdón de Buñuel. Cuando soñamos, a menudo hacemos un resumen de lo vivido, pensado y/o visto en los últimos días y lo mezclamos en unas imágenes mentales que a veces no responden a una lógica argumental. Bueno, pues Puente de Varsovia es un poco eso. No se sabe quién es el protagonista real en un fluir de imágenes, en apariencia sin sentido, más que el estético, una especie de vals visual a lo largo y ancho de las creaciones arquitectónicas de una ciudad. Y justo cuando el discurso se está intelectualizando, entra el humor casi de Jose Luis Cuerda y acaba por desbaratar cualquier estrategia mental para desentrañar una línea argumental. ¿De qué trata la película? En un momento a uno de los protagonistas le preguntan por el argumento de su libro recién premiado y contesta que si fuese una película se podría contestar en 30 segundos, pero que tratándose de un libro, el argumento serían las 200 páginas. Si fuese otro el cineasta se podría despachar el argumento en una entrada de blog, pero siendo Portabella solo se puede remitir a los 80 minutos de film-performance.
Y es que la película en cuestión es toda una experiencia, donde la narración se convierte en una obsesión a analizar, recordando en momentos a Peter Greenaway, o Kenneth Anger, pero con voz propia, la de un cineasta necesario que hace poco ha presentado su último esfuerzo creativo El silencio después de Bach. Un lujo.

1 Comentario realizados
Deje un comentario
¿Pero hablamos de cine, que yo entiendo que debe ser narrativo, o de videoarte? Sé que historicamente se ha considerado cine todo lo que se graba con una cámara y un rollo de película, pero muchas obras, como Un Perro Andaluz, forman parte de un movimiento, como es el surrealismo, más propio del videoarte (salvo porque no era video, sino celuloide) que del cine “convencional”, que suele ser narrativo (aunque esa narración contenga elementos de otros campos o la historia no tenga por qué ser siempre lineal).
Es una duda que tengo, pero creo que un espectador que va a un cine casi siempre espera vivir una experiencia narrativa.
Por Morzongo el 17.02.08 18:40
Deje un comentario
Los saltos de línea y párrafos son automáticos, las direcciones de e-mail nunca se publican, etiquetas HTML permitidas:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong>