Play. Alumbramiento (VictorErice, 2002) LaVidaEnUnInstante, UnInstanteEnDiezMinutos
Las obras maestras, las de verdad, vienen con cuentagotas. Esos fotogramas dotados de una gracia tal que sobresalen, quizás no por su originalidad, ni por su factura, puede que ni siquiera por la labor del director (no hay que caer en el endiosamiento, las películas son de muchas personas), que se consideran obras maestras, quizás por el momento en que se concibieron, y que hicieron caminos por los que tanto se transita después, no son tan comunes como parece. Hoy en día se usa mucho los términos obra maestra o genial (me acuso) pero no hay tantos maestros, lo que hay es buenos o malos alumnos. Una vez explicado esto entro en la película.
Víctor Erice es del grupo de los maestros y su obra es maestra por muchos motivos (¿Tengo que enumerar sus films?).
Tres películas en treinta años y algún cortometraje dan cuenta de la exigencia del cineasta y su afán por no pasar la línea que separa el arte con la industria, ni siquiera con oficio. Erice es un artesano que mima su material pero le tiene respeto, ve su capacidad expansiva y no se conforma con cualquier cosa.
Su último largo, “El sol del membrillo” data de 1993. El siguiente film sería “La promesa de Shangai”, la adaptación del libro de Marsé, aunque no llegó a buen puerto por sus convicciones, tan divergentes con las del productor. Poco después se le propuso hacer un capítulo en la película colectiva “Ten minutes older”, junto a Jarmusch, Lee (Spike), Kaige, Herzog, Kaurismaki y Wenders.
Su capítulo se enclava en los 50 más o menos, en un caserío gallego, presumiblemente después de comer, en ese momento como hechizado en el que apenas hay ruidos, solo el del reloj de pared, o el de pulsera que un niño se acerca al oído después de habérselo dibujado en la muñeca. Un recién nacido duerme. La blanca sabana se va tiñendo de un supuesto rojo sangre (el corto es en blanco y negro). Se le han abierto los puntos del cordón umbilical, su madre duerme también. En la casa cada uno hace su tarea, los niños juegan, dentro de un coche, a conducir. El tiempo es detenido o, mejor dicho, analizado, pormenorizado, resaltado, contado a tiempo real, el suyo.
Como todas las obras maestras (vuelvo al manido término) retiene no una representación de la vida, sino la vida, un pedazo de realidad captada en su justa medida. Y eso Erice lo consigue siempre, aunque sea cada diez años, o en diez minutos. Esperemos que nos siga regalando clases cada menos tiempo.

1 Comentario realizados
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este cortometraje de victor erice demuestra la magestuosidad o la inmensidad del cine, como se puede contar, ejemplificar y analizar diferentes puntos o aspectos existentes en un mundo que mostrado en quizas un 1940 hoy todavia es existente en nuestra actualidad 2007. Completamente social por supuesto es este español con humanidad latinoamericana con mucho respeto por supuesto ya que con ALUMBRAMIENTO nos toca la conciencia y nos lleva a profundizar en la gran cantidad de problemas que el ser humano ha traido consigo desde el inicio de su creación.
Shaka!
Por comoseajojo el 16.07.07 3:49
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