El Hombre De Londres (Béla Tarr, 2007)

Cartel promocional de la película El Hombre de Londres de Béla TarrUn hombre mira. Es su trabajo, mirar. La noche, afuera es fría y a través de los empañados cristales se desarrolla su trabajo. Mirar. El puerto está casi siempre vacío. Llegan barcos que sirven de enlace con un tren en perpetua espera. Todo parece demorarse, incluida la muerte, con su impertérrita espera, su insolente paciencia, la del que sabe de su triunfo final. Y un hombre mira.

Lo malo de un cine como el de Béla Tarr es que su apuesta lo aleja de las salas comerciales. De hecho creo que ninguna de su filmografía ha conocido cobijo nacional. No importa. Hoy tenemos (y ya me empiezo a repetir) un legado semidesvelado gracias a los discos digitales versátiles (DVD) y a las conocidas colecciones cinematográficas de una importante plataforma comercial francesa (no tengo que decir su nombre ¿verdad?)

Todos los días son iguales, fotocopias en blanco y negrísimo del día anterior, pero de pronto, a lo lejos, una diminuta explosión carnal, un crimen, una tilde en una vida de minúsculas, un in crescendo en un lánguido adagio. Y un hombre que mira, lo ve. Perdido en un suelo mojado y oscuro un maletín lleno de dinero.

Resulta difícil explicar un poema, intentadlo, explicar a alguien un texto de Lorca, Neruda o Machado, pues lo mismo ocurre con el cine de Tarr. No se puede teorizar sobre sus planos largos, el movimiento de la cámara o la armonía de sus escenas, hay que verlas. El cine se hizo para verlo. EL CINE NO SE HIZO PARA ESCRIBIR, HABLAR O LEER SOBRE EL. Y ahora, con mi tejado lleno de piedras me quedo mudo ante el teclado del ordenador.

Un hombre ha dejado de mirar para empezar a actuar. Apenas habla, pero no deja de moverse, en una ciudad portuaria donde la gente apenas se mueve, donde la vida pasa silenciosamente, sin querer molestar. Una vida sin esperanza de cambalaches felices, de sonidos lejanos de acordeones tristes, de personas que miran, sin saber que son parte de un grotesco teatro, perfectamente medido.

Y lo peor de todo es que, al final, no me habré explicado bien y éste no será más que otro post pretencioso y fallido dentro de un blog como tantos. Al menos me queda haber visto parte de la obra de Béla Tarr. Que no es barro.


3 Comentarios realizados
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El cine de Tarr es de una belleza brutal. Tengo esta película, pero sin subtítulos que me la hagan comprensible. Pero por lo que he visto, otra obra de arte que se suma al buen hacer del húngaro.

Un saludo

[...] Es esta una adaptación del cineasta húngaro Béla Tarr de una obra de Georges Simenon del mismo nombre, una obra de puro cine negro pero contada de un modo personal, es una adaptación sobre todo de ambientes, la película comienza con una prolongada secuencia donde se nos presenta el asunto en cuestión, pero dentro de una experiencia agobiante, donde todo se nos viene encima, unos delincuentes mal avenidos, un robo frustrado en el último momento por una disputa y un observador atento a los detalles, todo ello desde lo alto de la cabina, muy lentamente, comprendiendo lo que ocurre, agobiados por un ambiente muy pesado, con una música encima que aumenta la carga. Es el punto de partida de un thriller que no es importante en su historia sino en las reacciones que provoca. [...]

Hola! En la siguiente página pueden encontrar tanto el filme como los subtítulos en español para la versión de 2 cds. Saludos

http://alcoholyhumo.blogspot.com/



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