Ciclo. MichaelHaneke

Michael HanekeLúcido perturbador, a Haneke le gusta multiplicar las preguntas y restar las respuestas. Le interesan las hipótesis, y le da igual la taquilla, sabe que triunfa en cada film que hace, porque su fin es la propuesta, no el resultado o su solución. Suele partir de situaciones cotidianas para ir envenenándolas poco a poco y llegar a un desenlace que golpea por su sequedad, no por su violencia. Sí que guardan mucha violencia sus films, aunque pocas veces se nos muestra, más bien vemos aterrorizados sus consecuencias. Eso es lo que duele, eso es lo que le interesa. Que el dolor arranque la pregunta y que la falta de respuesta cómoda nos duela un poco más. Los personajes de Haneke no son locos, ni perdedores, no son excluídos ni torturados, son gente normal que viven en la comodidad de una sociedad benigna con ellos, hasta que algo no sigue el curso del río y, por muy leve que sea, eso acabará generando una tormenta que alborotará todo el océano.

Molesta mucho el cine de Michael Haneke porque no es visceral, porque es sereno en su locura, porque es perfecto en el caos cotidiano. No se deja llevar por la parafernalia del espectáculo y rehuye la acción visual. Sus planos eternos pueden (deben) exasperar al espectador no avisado y, seguramente, cuando se enciendan las luces todos nos miraremos como alucinados por la función. Con el gesto del que ha recibido un golpe bajo. Solo un rato después un bienestar se instalará, pero ya por otra cosa, por haber visto buen cine. Y entonces cada gesto cotidiano cobrará mucha más importancia.


0 Comentarios realizados
Deje un comentario



Deje un comentario
Los saltos de línea y párrafos son automáticos, las direcciones de e-mail nunca se publican, etiquetas HTML permitidas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong>

(requerido)

(requerido)