<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><!-- generator="wordpress/1.5.2" -->
<rss version="2.0" 
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/">
<channel>
	<title>Comments on: Ciclo. Kenneth Anger. Scorpio Rising (1963)</title>
	<link>http://www.otrocine.com/archivos/ciclo-kenneth-anger-scorpio-rising-1963/</link>
	<description>Blog dedicado al Cine Independiente</description>
	<pubDate>Wed, 07 Jan 2009 13:24:33 +0000</pubDate>
	<generator>http://wordpress.org/?v=1.5.2</generator>

	<item>
 		<title>Comment on Ciclo. Kenneth Anger. Scorpio Rising (1963) by: Mi viaje en tren - Jose Porras</title>
		<link>http://www.otrocine.com/archivos/ciclo-kenneth-anger-scorpio-rising-1963/#comment-23147</link>
		<pubDate>Tue, 02 Dec 2008 19:54:17 +0000</pubDate>
		<guid>http://www.otrocine.com/archivos/ciclo-kenneth-anger-scorpio-rising-1963/#comment-23147</guid>
					<description>[...] Tengo que aceptarlo, me he convertido en un culito de gasolina, no me muevo si no sacando el carro o la moto, preferiblemente la moto, por alguna especie de fetiche alimentado por Kenneth Anger, que no logro disimular. La opresiva tarde de invierno, la luz agonizante del crepúsculo, el hipnótico balanceo del tren. Me veo rodeado de rostros cansados, como el mío, y siento el sopor. La vía hace su recorrido por la espalda de la ciudad, donde esta todo lo que nunca vemos, y es claro que hemos dejado que la ciudad se nos muera. Rostros cansados, la luz amarillenta de los vagones, se apodera de mi un sentido de pesar, nuestro paso por la historia, habitantes del siglo XXI, se parece a este viaje en tren, un paisaje de nuestros propios descuidos, envueltos en la penumbra, exhaustos y sin esperanzas, esperando impacientes el turno para bajarnos de la historia. [...]</description>
		<content:encoded><![CDATA[	<p>[&#8230;] Tengo que aceptarlo, me he convertido en un culito de gasolina, no me muevo si no sacando el carro o la moto, preferiblemente la moto, por alguna especie de fetiche alimentado por Kenneth Anger, que no logro disimular. La opresiva tarde de invierno, la luz agonizante del crepúsculo, el hipnótico balanceo del tren. Me veo rodeado de rostros cansados, como el mío, y siento el sopor. La vía hace su recorrido por la espalda de la ciudad, donde esta todo lo que nunca vemos, y es claro que hemos dejado que la ciudad se nos muera. Rostros cansados, la luz amarillenta de los vagones, se apodera de mi un sentido de pesar, nuestro paso por la historia, habitantes del siglo XXI, se parece a este viaje en tren, un paisaje de nuestros propios descuidos, envueltos en la penumbra, exhaustos y sin esperanzas, esperando impacientes el turno para bajarnos de la historia. [&#8230;]
</p>
]]></content:encoded>
				</item>
</channel>
</rss>
