Muestra De Cine Y Cooperación. Miercoles 25
El miércoles fueron solo dos los documentales que se presentaron como propuesta, dos documentales largos en duración, pero igualmente interesantes y fundamentales para entender (o no) muchos de los problemas que sufren aún hoy los pueblos y etnias minoritarias.
- Humillados y Ofendidos (Javier Horacio Álvarez, César Brie, Pablo Brie, 2008)
Este duro documental boliviano, de 45 minutos de duración nos lleva por el ataque que recibe el campesinado, acusado de masista (por afinidades con el partido MAS) a manos de los indígenas de Sucre en un cruento choque de intereses, el 24 de mayo de 2008, un suceso doloroso que no apareció en ningún medio de nuestro país. Gritos en contra de Evo Morales que nos muestra otro punto de vista obligándonos a formularnos muchas interrogantes.
- Herdswoman (Kine Boman, 2008)
Documental sueco de 58 minutos de duración que nos acerca a las pastoras Sami, contadoras de renos en un medio hostil, lleno de presiones de todo tipo, desatadas por un caso judicial. Precioso documental que nos cuenta otro caso de atropello al pueblo indígena, que los priva de su derecho a la tierra y al agua, necesidades básicas para el desarrollo del ser humano. Las propias pastoras nos cuentan sus quehaceres diarios.
A veces, las catacumbas de los videoclubs más oscuros, donde las series b y z se entremezclan con dramones de sobremesa, esos lugares de alquileres 2×1, donde abunda tanto terror barato y thrillers con caras televisivas, uno se encuentra con curiosidades que elevan un poco la moral.
Con los años Clint Eastwood ha ido plegándose poco a poco, estéticamente hablando, hasta convertirse en un ancianito de mirada escondida, aunque también ha ido desplegándose poco a poco, artísticamente hablando, hasta convertirse no solo en el último gran clásico del cine, sino en el mejor cineasta vivo de la cartelera actual.
Palma de Oro en Cannes de 2003, el film de Van Sant es un curioso gag temporal, tristemente conocido, como fue la matanza del instituto Columbine. Lo importante en este caso no es la psicología de los actores de tamaña monstruosidad, como en el caso del documental de Michael Moore, sino la creación del espacio de la acción, como tanto le gustaba hacer a Sam Peckinpah, para terminar por destruirlo. En este caso seguimos a los estudiantes, varios pasos por detrás de ellos en adagios visuales (tira mucho de cámara lenta y música clásica) donde escuchamos poco diálogo.
