Superfumados (David Gordon Green, 2008)

Cartel promocional de la película SuperfumadosResulta enervante ver como las distribuidoras españolas juegan con el destino de ciertos productos más que notables con su manía de titular puerilmente dichas obras. Ya hemos hablado de “Paso de ti”, “Lío embarazoso”, “Supersalidos”, “Una guerra muy perra”, por otro lado un soplo de aire helado a la comedia americana, y siempre nos hemos lamentado de sus títulos españoles.

Pues bien, ahora toca hablar de Superfumados. Nada que ver con esa bobada, que cuenta ya con dos referencias, llamada “Dos colgados muy fumados”. El guión que nos ocupa, firmado entre otros por el omnipresente Judd Apatow y su pupilo Seth Rogen, no es una comedia más, de hecho hay momentos en la película que no tienen ni puñetera gracia, y no lo digo en el mal sentido, y es que el film se retuerce maliciosamente para convertirse en un thriller hiperviolento que deja con la boca abierta al espectador desinformado, entre los cuales me incluyo.

Lo que parece que va a ser una comedieta adolescente sobre la juerga y el cannabis, se acaba convirtiendo en una orgía de sangre y explosiones, y en una vuelta de tuerca, con mucha retranca, a la idea de la amistad en las películas. Curiosa y rara por su concepción de la trama, Superfumados se convierte en un curioso alegato sobre un nuevo cine americano, y basta ya de prejuicios por favor, que resulta interesante seguir de cerca. Cine comercial americano….¿Por qué no?


La Hora Fría (Elio Quiroga, 2007)

Cartel promocional de la película La Hora Fría de Elio QuirogaDecepcionante segundo largometraje de un director que impresionó a más de uno con su sobresaliente debut Fotos. Más de diez años después retoma los ambientes opresivos, angustiosos, con personajes al borde de sí mismos, pero esta vez enmarcados en un ámbito terrorífico, algo que empaña bastante el discurso formal.

Lo que en Fotos era extrañeza y frescura negrísima, aquí es artificio y banalidad del suspense, envuelto en peli de terror con efectos digitales. Resulta más interesante que muchos de los films de terror de los últimos tiempos, sobretodo nacionales, pero la sensación final marca una mueca de disgusto, quizás por las excesivas esperanzas. Pero es que ha sido mucha la espera…

Una especie de edificio-búnker alberga a un grupo de supervivientes de una guerra devastadora y definitiva. Pero no son los únicos que siguen con vida, en el edificio hay más… Y no parecen ser amigos. Pero fuera del edificio y, quizás, fuera del propio planeta parece haber algo peor.

Película para pasar un rato con palomitas, entretenida, efectista, en definitiva mediocre. Qué lástima, ya que proviene de la misma mente que años atrás ideó la extraña fábula de esos personajes con doble cambio de sexo

La Mujer Sin Cabeza (Lucrecia Martel, 2008)

Cartel promocional de la película La Mujer Sin Cabeza de Lucrecia MartelDesde principios de 2000, cuando se dio a conocer un film fundamental como fue La ciénaga, Lucrecia Martel se ha erigido como una de las personalidades más importantes, cinematográficamente hablando, de Argentina. Ella junto a Lisandro Alonso o Pablo Trapero configuran una especie de triunvirato fundamental, en las antípodas de las producciones argentinas, sensibleras, que ya no están tan de moda como hace unos años.

En La ciénaga se vislumbraba una personalidad fuerte, contracorriente, de fondo y forma perturbadores, un animal audiovisual.

Le siguió una, si cabe, más perturbadora cinta llamada La niña santa, escandalosa para las mentes bien/mal pensantes. Y el universo ya estaba creado. Un universo diverso, tremendamente personal y nuevo. El cine de Lucrecia Martel solo se parece al cine de Lucrecia Martel.

Y llega una tercera película. La mujer sin cabeza, aquí estúpidamente llamada La mujer rubia. El reverso tenebroso de La muerte de un ciclista de Bardem, la película nos muestra/oculta los demonios de Verónica, una mujer que cree haber atropellado a una persona. No baja del coche, no mira, solo sigue adelante. Ahí radica el comienzo de su reconstrucción (y destrucción) mental. No sabemos si de verdad era una persona, un niño, quizás algo inanimado, y esa incertidumbre empapa todo el metraje.

Angustioso film, de trama adherente como una camisa sudada, incómodo, con muchas preguntas sin respuesta, con muchos finales posibles. Un nuevo prodigio de Lucrecia Martel.

¿Dónde Yace Tu Sonrisa Escondida? (Pedro Costa, 2001)

Fotograma de la película¿Dónde Yace Tu Sonrisa Escondida? de Pedro CostaAhora que Pedro Costa disfruta de un, merecidísimo, reconocimiento minoritario y cinéfilo gracias al DVD y a Cahiers du cinema, todo hay que decirlo, es hora de saldar cuentas con otros grandes desconocidos como son Jean Marie Straub y Daniele Huillet, matrimonio bien avenido y bien hallado por este portugués errante, que abandona momentáneamente los suburbios de Fontainhas para adentrarse en la sala de montaje de los franceses y seguir (y grabar) su proceso creativo, su mise en montage (cómo odio las expresiones en francés, que pedantes son, pero que bien quedas).

Viendo el film me vinieron a la mente las Histories du cinema, de Jean Luc Godard, el Tren de sombras de Jose Luis Guerin y las clases de cinematografía que dí hace ya muchos años, cuando me enseñaron a montar mis primeros cortos (rápidamente que alguien busque un emoticono con cara de rubor).

Reconozco que el metraje puede resultar un poco largo y que aguantar las pajas mentales de Straub pueden resultar más indigestas que escuchar a Bertin Osborne hasta arriba de jerez, pero el resultado es una más que imprescindible cinta, grandiosamente educativa para todo aquel que quiera acercarse al cine. Cuando empezar y acabar un plano una vez que éste está grabado, como hacer cine cuando solo queda ensamblar.

QUE NADIE SE PIERDA ESTE FILM, SI LO QUE QUIERE ES APRENDER A HACER CINE!!! Espero que las mayúsculas hayan servido de algo. Ahora, si no les importa, me voy a ir, que tengo cosas que hacer.

Déjame Entrar (Tomas Alfredson, 2009)

Cartel promocional de la película Dejame Entrar de Tomas AlfredsonEl cine de terror sufre de uno de los peores males; está desgastado, casi no queda nada por inventar dentro de este género que tanto nos gusta a la mayoría, y es que disfrutamos pasándolo mal. Apenas quedan alquimistas que descubran oro en viejas latas, Argento se repite una y otra vez en films que ni se estrenan en salas, Hooper ha desaparecido, Craven ya no interesa a nadie y Romero aburre con sus zombies (con perdón de mi amigo zombiefilo Jaet32). ¿Dónde están los héroes del horror? Hoy nos repugna el extremismo de Miike, la brutalidad vestida de cotidianidad de Haneke, las pesadillas (algunas) de Aronofski y algún que otro descubrimiento en remakes o precuelas de historias ya conocidas (Rob Zombie, Snyder…). Solo nos queda por descubrir el cine de autor. Eso sí que da miedo…

La primera vez que oí hablar de esta peli fue a mi colega Koala, que la llamó Dentro de mí o algo así, para destrozarla impunemente. Qué aburrida, qué lenta, qué larga, qué sueño… Vamos, que yo tenía que verla, y para llevarle la contraria me tenía que gustar.

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