Wanted (Timur Bekbambetov, 2008)
Ahora que el omnipresente Judd Apatow se erige como incontestable maestro de la nueva comedia americana, he de bajarle del trono, no sin cierta tristeza, para subir a Timur Bekbambetov (prueben a decir en alto su apellido) y es que este cineasta logra filmar la gran comedia del siglo con este delirante Wanted.
Basado en un comic que no he leído, el film se abre paso a codazos, patadas y disparos para desarrollar una de las historias más absurdas y ridículas que ha dado el nuevo cine americano hecho por extranjeros (con papeles). Y es que solo puede producir hilaridad esta historia porque, de tomarla en serio sería como para pensarse el juzgar y condenar a los guionistas por el trasfondo “peligroso” de su propuesta. Si “El club de la lucha” podría ser tomada como apología del terrorismo, “Wanted” es un alegato al “como mola matar”. Y es que en muchas películas hemos visto violencia estilizada y preciosista, pero en la película que nos ocupa es que apetece sumergirte en dicha violencia, y es que como se dice en el film, si no matas no eres nadie.
Estoy pensando en los descerebrados, marginados de la fiesta de fin de curso, humillados en el trabajo etc, que puedan ver esta película. ¿Cómo la entenderán? Espero que como la gran comedia del siglo, porque sino… Sálvese quién pueda.
Yo soy de los que piensan que el arte ha de ser, en su base, humanista. Me cuesta concebir algo que sea ajeno al ser humano, esto es, a la vida. Toda representación ha de desentrañar aspectos vitales, que se respire aire, aunque sea contaminado, pero aire.
Hace tres años, un casi desconocido (al menos por aquí) actor británico saltó a la palestra por ser el protagonista de una de las películas más polémicas del momento; Borat. En ella, hacía de un periodista Kazajo que iba a EEUU para hacer un documental sobre el estilo de vida americano. En un momento del film (muy significativo, por cierto) habla con un experto sobre humor americano, y le explica lo que son los chistes-que no. Se trata de afirmar algo (por lo general equivocado) categóricamente para, después de una pausa, decir ¡que no! Entonces el interlocutor se da cuenta de la broma y se ríe.
My wife, Mari Sol Bastida is directed, este documental sobre nire bizitza, my opus, nire musika, mi heart. ¿Lo comprendió, compadre? Así como que sí, pero no, mi cuate, no te me requetechilopaes.
Una prueba indiscutible de que el vídeo digital ha hecho mucho daño al mundo del cine, hoy toca ser críticos, es que los cineastas-artistas ven una manera muy barata de alargar hasta el infinito y más allá sus guiones. Sin el vídeo digital Pedro Costa no hubiese contado los vericuetos del barrio de Fontainhas primero en 3 horas (No quarto de Vanda) y después en 150 minutos (Juventude em marcha), David Lynch no hubiese alargado la pesadilla (Inland empire) hasta las tres horas, ni 
