Enemigos Públicos (Michael Mann, 2009)
Soy un amante del video digital, algo que choca con la mentalidad cinéfila, al menos en parte, pero disfruto de los tonos, las luces, la cercanía de su resolución, es cierto que el sonido del video digital sigue siendo mediocre, pero agradezco ver, a veces, en una sala de cine, una película hecha en HD (vamos, en alta definición).
También es verdad que en muchas ocasiones la cercanía de su resolución hace que parezca que estás viendo una peli porno, pero eso es un problema propio en cuanto a estética.
Michael Mann, grandilocuente cineasta proveniente de la tele, se ha apuntado al carro del HD y disfruta con sus televisivas películas, de sus primerísimos (y epidérmicos) planos de los personajes de turno, algo que ya se vislumbraba en Collateral, Miami Vice.. y en Enemigos Públicos, su último peliculón…con reservas eso sí.
El film funciona bien como cine “de Dillinger”, aunque en esta ocasión el HD no le vaya tan bien, no sé, los gangsters se ven mejor en cine, ya el color molesta un poquito, pero el digital, con esos destellos de las metralletas…
Los actores están perfectos, Johnny Depp realiza su enésima actuación memorable, el film está sobresalientemente resuelto (asesinato de Dillinger, salida de la cárcel), pero hay algo que quizás le falte. Puede que sea ese regusto a celuloide. Con lo que me gusta el video digital…
Hay veces en los que, viendo una película, eres consciente de lo buena que es. De estar viendo una pequeña joyita. Es difícil acertar en su perdurabilidad, no sabemos si serán clásicos referentes en el futuro, pero hoy, ahora, son obras mayúsculas. Y es que no se debe ser Kurosawa siempre, u Ozu, es suficiente ser Kore-Eda.
Hace casi 15 años se escribió un guión que jamás vio la luz, afortunadamente, ya que era un ejercicio pedante y pretencioso, lo peor que se puede ser. El guión en cuestión se llamaba Ojos de terciopelo, y trataba de una ciega. El autor de dicho guión quería mostrar lo que veía una ciega…. Casi nada.
No me cansaré de repetir una y otra vez que el cine de animación presenta al año proyectos más interesantes (de los que se estrenan) que los que se hacen con imagen real. Y teniendo en cuenta que es un mercado menos cuantitativo que el otro, es un mérito digno de subrayar.
