Enemigos Públicos (Michael Mann, 2009)

Cartel promocional de la película Enemigos Públicos de Michael MannSoy un amante del video digital, algo que choca con la mentalidad cinéfila, al menos en parte, pero disfruto de los tonos, las luces, la cercanía de su resolución, es cierto que el sonido del video digital sigue siendo mediocre, pero agradezco ver, a veces, en una sala de cine, una película hecha en HD (vamos, en alta definición).

También es verdad que en muchas ocasiones la cercanía de su resolución hace que parezca que estás viendo una peli porno, pero eso es un problema propio en cuanto a estética.

Michael Mann, grandilocuente cineasta proveniente de la tele, se ha apuntado al carro del HD y disfruta con sus televisivas películas, de sus primerísimos (y epidérmicos) planos de los personajes de turno, algo que ya se vislumbraba en Collateral, Miami Vice.. y en Enemigos Públicos, su último peliculón…con reservas eso sí.

El film funciona bien como cine “de Dillinger”, aunque en esta ocasión el HD no le vaya tan bien, no sé, los gangsters se ven mejor en cine, ya el color molesta un poquito, pero el digital, con esos destellos de las metralletas…

Los actores están perfectos, Johnny Depp realiza su enésima actuación memorable, el film está sobresalientemente resuelto (asesinato de Dillinger, salida de la cárcel), pero hay algo que quizás le falte. Puede que sea ese regusto a celuloide. Con lo que me gusta el video digital…


Still Walking (Hirokazu Kore-Eda, 2008)

Poster promocional de la película Still Walking dirigida por Hirokazu Kore-EdaHay veces en los que, viendo una película, eres consciente de lo buena que es. De estar viendo una pequeña joyita. Es difícil acertar en su perdurabilidad, no sabemos si serán clásicos referentes en el futuro, pero hoy, ahora, son obras mayúsculas. Y es que no se debe ser Kurosawa siempre, u Ozu, es suficiente ser Kore-Eda.

El cineasta se dio a conocer con una película fantástica llamada Nadie sabe, una oda a la cotidianidad de unos niños sin mayores, rodada con una sensibilidad envidiable, un cineasta a seguir. Más tarde conseguí ver Alter life, una de las historias más bonitas, cargada de una lírica asombrosa y, de nuevo, una sensibilidad envidiable. Vamos un director más que recomendable.

Pero ahora va y se descuelga con una de las películas más hermosas, románticas en todos los sentidos, y vitalistas de la cartelera en mucho tiempo. La historia de unos hijos adultos que visitan a sus ancianos padres un fin de semana, narrado, otra vez, con una sensibilidad envidiable, y es que ya podemos decir que Hirokazu Kore-Eda es un humanista, al igual que el Desplechin de Un cuento de navidad. Nos acerca a todos los personajes con cariño, desgrana las conversaciones con paciencia, sin prisas, en un film que llega a ser, en ocasiones, mágico. De nuevo la infancia, pero esta vez con mayores. Un peliculón, una joya, no sé cual será su perdurabilidad, pero no siempre hay que ser Kurosawa, ¿no?

La Escafandra y La Mariposa (Julian Schnabel)

Poster promocional de la película La Escafandra y La Mariposa dirigida por Julian SchnabelHace casi 15 años se escribió un guión que jamás vio la luz, afortunadamente, ya que era un ejercicio pedante y pretencioso, lo peor que se puede ser. El guión en cuestión se llamaba Ojos de terciopelo, y trataba de una ciega. El autor de dicho guión quería mostrar lo que veía una ciega…. Casi nada.

Pero vamos a lo que nos importa. A menudo pienso que las películas más interesantes las firman las personas que menos tienen que ver con el cine propiamente dicho. Pintores, escritores, cantantes… Quizás porque no se dejan llevar por el modus operandi de la técnica. Pues bien, Julian Schnabel, un pintor modernísimo, amigo de gente cool tipo Bowie, lleva años firmando lienzos y bobinas de celuloide, con diversos resultados. A él le debemos pestiños como el biopic de Reynaldo Arenas, Antes que amanezca, con un excesivo Bardem. No obstante su estética sobrepasaba lo visto en una sala.

Y repitió hazaña con ésta adaptación de una novela muy conocida en Francia. En ella un hombre de buena posición sufre un ataque cerebral y queda totalmente paralizado a excepción de un párpado con cuyo movimiento, en lenguaje tipo morse, consiguió escribir el best seller.

Pues bien, la historia tiene sobrados motivos para convertirse en un lacrimógeno telefilm de sobremesa, pero en manos del bueno de Schnabel se convierte en una suerte de juego intelecto-artistoide donde se pretende mostrar lo que ve un tetratpléjico…Casi nada. Todo ello contando con alucinantes escenas que parecen sacadas de un videoclip, para acabar contando una historia sin garra y con muchas pretensiones. Dos de dos, no sé si veré una tercera película de éste pintor.

Election 1 y 2 (Johnnie To, 2006)

Imagen promocional de la película Election de Johnnie To

Hay películas cuyas imágenes parecen golpear la tela (o cristal) de la pantalla con la intención de alcanzarte. Algunas hieren tu sensibilidad, otras solo magullan hora y media de tu vida. Entre estas últimas se encuentra éste díptico. Lejos de mostrar excesos visuales del estilo Miike, y para nada interesado en rasgar tu pupila como Von Trier, Johnnie To (el moderno y asiático Scorsese) se contenta con entretenerte (distraerte) para ir tejiendo una red a tu alrededor. Y es que sabe contar una complejísima historia de familias (sectas) y traiciones.

Domina la puesta en escena casi teatral para dosificar la violencia que, cuando estalla, muestra toda su sequedad, lejos de artificios del nuevo cine. Clásico y moderno a partes iguales, To nos envuelve en una historia de difícil lectura pero de satisfactoria digestión.

Un poco tarde nos viene su obra, pero parece que el bueno de Johnnie viene para quedarse, y mpezar con el díptico Election es, valga la redundancia, una buena elección.

Up (Pete Docter, 2009)

Poster promocional de la película UpNo me cansaré de repetir una y otra vez que el cine de animación presenta al año proyectos más interesantes (de los que se estrenan) que los que se hacen con imagen real. Y teniendo en cuenta que es un mercado menos cuantitativo que el otro, es un mérito digno de subrayar.

No voy a venir ahora a hablar de las maravillas de Miyazaki, de la Dreamworks ni de la Pixar entre otros, pero sí que voy a recomendar el visionado de la última obra de ésta última.

Aquí mismo se habló con gran fervor de Wall-e como una de las mejores películas del año pasado. Por ella pasaban Tati, Chaplin, Kubrick… Una delicia para niños, adultos y, sobretodo, cinéfilos.

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