Filmes Interruptus

El otro día me ocurrió una cosa harto curiosa. Cierto es que hacía mucho que no me dejaba caer por las salas más comerciales (sitas en grandes superficies se entiende), pero la cosa ha cambiado mucho. Antes ir al cine era un acontecimiento, sobre todo cuando eras pequeño, ya hablaré del tema un día de estos, esos segundos antes de que apaguen la peli, los trailers, esos rayadísimos anuncios de concesionarios y restaurantes de boda, ese halo mágico, el olor de la tapicería de las butacas mezcladas con la grasa de las palomitas….
El otro día fuí a ver “Gritos en el pasillo”, una curiosa cinta (¿debo decir dvd?) de animación, con el uso de cacahuetes pintados. La animación era cutre, ahí estribaba su encanto, una especie de “serie b de la serie b”. Y además española. Los ingredientes eran justificados para ir a verla.
Ésta pregunta carece de una respuesta satisfactoria. Depende. Sí, claro, depende…pero ¿De qué? ¿Es necesario que tal o cual film tenga una determinada duración? Voy por partes. Ahora se estrena la tercera, y parece que última aunque nunca se sabe, entrega de Los piratas del Caribe, con una duración, para mí, desmedida. 168 minutos. Hace una semana se estrenó 
Debo reconocerlo, nunca me ha gustado el cine llamado “de autor”, o “alternativo”, jamás he soportado esas películas que, con la excusa de la autoría, se han pasado por el forro cualquier tipo de norma tanto temática como formal. Me ha exasperado la manera que han tenido dichos autores de negar un arte, creando otra cosa con la misma herramienta, producida, o sea pagada, por sabe Dios quién.
Recuerdo cuando, de muy pequeño, miraba la programación de la tele en el periódico y me gustaba ver las calificaciones de la OCIC, en la que determinaban si una pelicula era apta para menores, para 16 años, adultos o adultos (r). Este último, adultos (r), era el que más morbo me daba, ¿se puede tener morbo con tan pocos años?, porque significaba que esa película era para adultos con reservas que podían herir la sensiblidad, o sea que alguna de sus escenas eran tan fuertes que hasta los adultos se podían escandalizar.