A Propósito De Los Goya (Y De Mi Soledad)
Odio los Goya. No solo la parafernalia, los insoportables guiones del presentador graciosillo de turno, lo largo de la ceremonia, lo típicamente americano a lo olé y, por lo general, el producto a premiar, casi nunca a la altura, en mi opinión (humilde en lo que el blog lo permite). Adoro el cine, y por eso no perdono que hagan estos saraos infumables donde jamás se habla de cine ¿no es curioso?
Quizás por eso nunca veo la ceremonia. Aunque algo dentro de mí me hace poner la radio al día siguiente, o leer el periódico para ver al “agraciado”. Y el lunes me llevé la mayor sorpresa de lo que llevamos de año (bueno la segunda mayor sorpresa del año, aunque eso es otra historia), y es que la ganadora no era la favorita y decididamente mala película El orfanato, sino la marginada y decididamente mejor película del cine español de los últimos 10 años La soledad. Pocas veces me he puesto tan radicalmente pesado con una peli, pero la de Jaime Rosales es una caricia para los sentidos. Desde aquí mi sentida felicitación a Jaime y a toda la gente que ha tenido que ver con éste prodigio.
La sorpresa puede traer consigo un nuevo rumbo para el cine español, esperemos que así sea, o que al menos siga habiendo films como el premiado. Yo, de mientras, gozando de mi soledad bloguera, antisaraos seguiré opinando, humildemente, sobre lo que nadie me ha preguntado.
Desde hace unos años el cineasta Jean Luc Godard está empeñado en que nos traguemos sus pajas mentales y que veamos lo culto que es. Películas-ladrillo como ese horror llamado Nuestra música, donde dejaba bien claro la egolatría sin freno del francés. Ya en los sesenta-setenta nos aburría con sus diatribas sobre el comunismo y el proletariado.
Grata sorpresa la edición en dvd (pack de 4) de Cameo, de la(s) historia(s) del cine de Godard. Las imágenes apabullantes nos hablan de cine, de arte, pero sobretodo de vida, y la impresionante cultura de Jean Luc nos atrapa, seduce y forma a lo largo de sus 5 horas más o menos.

