Cine De Papel. Erice-Kiarostami. Correspondencias (Balló, Bergala, 2006)
Por aquí se ha hablado en repetidas ocasiones de dos cineastas contracorriente, uno español y el otro iraní. Ambos nacieron el mismo año, con solo una semana de diferencia (la ventaja la llevó el oriental) en lugares opuestos pero en parecidos entornos político-conflictivos.
El cine se convirtió en su forma de entender y contar el mundo, desde lo más pequeño. Apenas se conocían (solo una vez se habían visto en un festival en Taormina) personalmente, pero se respetaban mutuamente por su obra fílmica, marcada por una ideología radical de lo que debe ser la creación audiovisual y la narración en imágenes. No hubo que convencerles demasiado para que aceptaran la idea de una exposición conjunta. Esa exposición contendría las cartas que se habían mandado en forma de vídeos (en uno de ellos, Kiarostami reconoce haber roto un par de cartas dedicadas a Erice, aduciendo lo difícil que es escribirle al de Carranza).
Ensayos sobre cine moderno y ciberespacio. Así reza el subtítulo del libro, y es exactamente lo que este filósofo y psicoanalista nos ofrece, un compendio de textos, a veces muy cinematográficos, otras no tanto, en los que intenta explicar algo tan poco sencillo como la vida. Podría parecer arriesgado y muy pretencioso escribir un libro así, pero la verdad es que Zizek no naufraga en su empeño.
El cine es como un curriculum, nunca se acaba de acabar. Las películas se idean, se escriben, se filman, se estrenan y ya está. ¿Ya está? En la mayoría de los casos sí, qué se le va a hacer.
El cine de Gonzalo Suárez está hecho de palabras, la literatura recorre cada plano, cada secuencia, cada instante.
Hay momentos en los que todo se conjuga y todo encaja. Elementos que se alean formando un todo único y sólido y nada puede siquiera arañarlo. Esos diamantes, poco prolíficos, surgen de repente (o no) y nos regalan su belleza y/o maestría.
