Cineclub (David Gilmour, 2008)
Y seguimos hablando de libros, y lo hacemos con una novela altamente recomendable, y no solamente para los amantes del cine, y es que Cineclub, la novela de David Gilmour (nada que ver con Pink Floyd) es un canto a la vida, una enseñanza sobre la educación paterno-filial y sobre el respeto. Y eso es precisamente el detonante de la historia; Gilmour, no sabe que hacer para que su hijo de 16 años le haga caso y cuando éste le dice que no va a ir al instituto, su padre, desesperado, le propone un trato: no irá al instituto si no quiere, y podrá seguir viviendo en casa a pensión completa, pero a cambio le tendrá que prometer que no probará ninguna droga y tendrá que ver tres películas elegidas por su padre, y tendrá que verlas con él, y hablar de ellas.
Lo bueno del libro es que ocurrió en verdad, y fue el propio escritor el padre desesperado que obligó a su hijo a aprender a vivir peli tras peli. Y es que ese cineclub acaba siendo mucho más que eso; hablan de muchas cosas, chicas, drogas, inseguridades…
No estoy seguro de que quiera yo una educación parecida para posibles hijos míos, pero me enternece la idea. Manhattan, Showgirls, La ley del silencio, Gigante y un largo etcétera, explicadas desenfadadamente y, en ocasiones, de manera muy arriesgada. Muy recomendable, de verdad.
Hoy toca hablar de libros, y qué mejor que con la Biblia de muchos cineastas. Y es que este recopilatorio de aforismos sobre el cine en particular y el arte en general, que Bresson regaló hace más de 30 años es de lectura obligada para todo aquel que quiera acercarse de manera un poco más profunda al 7º arte.


