Nosotros, el jurado

A modo de epílogo escribo este post para posicionarme, si ya no lo he hecho bastante, con lo que he visto. En cada sesión, las chicas de la puerta nos daban unos cartoncitos con los títulos que se íban a proyectar, con la sana idea de que votasemos y, después de la sesión, lo depositasemos en la urna del hall del teatro. No sé por qué no votamos ni una sola vez, la verdad es que eso de opinar nos encanta, casi ni nos tienen que preguntar para que broten de nuestras bocas disquisiciones sobre tal o cual cuestión.

Después del subidón del martes y miercoles, nos damos de bruces con una realidad acusada; la ascensión no es eterna. Y es que la jornada del jueves fue bastante floja, a pesar de dos títulos inmensos, pero vayamos por partes.


