Ciclo. Wim Wenders. Paris, Texas (1983)

Cartel promocional de la pelicula de Win Wenders Patis, TexasSiempre que me preguntaban de pequeño de donde era respondía de Paris, Texas. Demoraba decir Texas para que por unos segundos pareciese que era de Paris. Esta sentencia describe a la perfección la personalidad de nuestro protagonista, un personaje lleno de problemas, alguien que no es perfecto, y lo sabe y que, quizás, sufre por ello. Esta solo pero tiene una familia, una bella mujer y un hijo, un hermano pero no tiene hogar. Su vida se ha convertido en una road movie, en el recuerdo doloroso de unas viejas cintas en 8mm. Y él se ha convertido en una sombra caminante, en un lacónico rostro que esconde dolor, mucho dolor. Quizás el reencuentro lo arregle todo o, al contrario, acabe por matarlo, quizás el confesionario que puede llegar a ser la cabina de un peep-show sea su redención, soltarlo todo, exorcizar sus fantasmas, arreglar su pasado desordenado, llegar al final de su largo camino, un camino de arena y polvo, donde no se divisan casas, menos aún hogares.


Rewind. RelámpagoSobreAgua (WimWenders, 1980) RebeldeConCausa

Caratula de Relampago Sobre Agua de Win WendersLlega la muerte, y qué mejor manera de celebrarlo que crear algo en torno a ella. Nicholas Ray lo sabe, ha sido cineasta y comprende la inquietud del joven Wenders, aspirante a genio. El amigo americano y el amigo alemán se fusionan para analizar la situación limitada del primero, con las herramientas de ambos. No hay hueco para el dolor, o acaso no hay otra cosa en todo el documental. Hay una espontaneidad pactada, un extrañamiento de lo cotidiano o una normalización de las bambalinas. El que fuera uno de los mejores cineastas de la época dorada del cine va perdiendo la vida ante la cámara y no parece incomodarlo, al contrario, parece cómodo en la realización de algo tan real, aunque en Wenders las cosas no siempre son lo que aparentan y no llega a ser un film como tampoco un documental. Lo real es, precisamente, lo más ficticio, lo más artificioso, y precisamente son tantos los relámpagos que se reflejan en el agua, y en la cámara que extraña ver al equipo, al final, recordando a un recién fallecido rebelde con causa. Ya nada será lo mismo, porque la hora y media previa lo ha cambiado todo, se ha pasado del ser a la nada, de la obra a su recuerdo. Y Wenders sufre por haber creado esta obra de arte.