Ciclo. Peliculas Para No Dormir. Regreso A Moira (Mateo Gil, 2006)
La cuarta pelicula de la serie baja un poco la media y es que la historia que presenta Mateo Gil (Nadie conoce a nadie) carece de fuerza para contar dos historias paralelas de una misma cuestión, la del protagonista que regresa a un lugar donde vivió en la adolescencia para zanjar un asunto que le ha marcado la vida.
Un montaje paralelo nos muestra lo que ocurrió 40 años atrás en un pueblito de España y lo que encuentra ese chico cuando, ya señor mayor, regresa a dicho pueblo.
La historia es la típica de chicos que creen el cuento de que una de las vecinas que vive, ¡oh, que original!, en una casa apartada, no es sino una bruja, una bruja que está muy bien (Natalia Millán) y que seduce a nuestro protagonista (El Bola) teniendo una historia de amor y sexo. Las presiones del pueblo enturbiarán esa relación que traerá malas consecuencias.
Vuelve Chicho trás muchos años sin dirigir ficción con esta historia para no dormir, donde todos los elementos son muy típicos en su corta pero importante filmografía.
Imaginaos que vais con vuestra pareja a ver un piso cuyo anuncio promete ser una ganga. La zona no es de las mejores pero el inmueble es amplio. Hay que reformarlo pero está para entrar a vivir. Un tanto incómodos sois atendidos por una chica, la de la inmobiliaria, que se empeña en atribuiros el piso casi antes de que lo veais. De pronto empezáis a ver objetos vuestros en la casa. Y ya nunca más salís del edificio.
La primera película de la serie relata la historia de un matrimonio (interpretado, a veces poco creíble, por Javier Gutierrez y Leonor Watling) que se va a vivir a un caserón del que venimos prevenidos por un prólogo-susto típico del género. Ambos tienen un niño.