Casa De Lava (Pedro Costa, 1995)
El cine de Pedro Costa tiene una continuidad extraña entre sí, no se trata del seguimiento a un personaje, como ya hiciera Truffaut en su serie sobre su alter ego Antoine Doinel, sino que más bien es testimonial, una frase de uno de sus films da nombre al siguiente y lo que aquí se bosqueja como una posible historia se torna en protagonismo en otro film.
Casa de lava es su tercer film, pero tiene tintes que coloran el resto de su filmografía, así como una chica grita eso de “juventude em marcha” cuando baila, o el propio título da juego a una de las cartas de, precisamente “Juventude em marcha“. Es una historia triste, basada en la realidad, no en hechos concisos, sino más bien en el alma de las vivencias, en los resumenes empíricos de haber sido uno más en la zona más pobre de una ciudad como Lisboa.
Una enfermera se tomará muy a pecho lo de cuidar a Leao, un africano sin papeles que sufre un accidente en Lisboa. Una vez en coma le deportan y ella se encargará de dejarle sano y salvo en su país natal, algo que servirá para replantearse su vida, vacía y triste. Cine difícil el del señor Costa, pero quizás por ello más genuino. Merece la pena.
Las listas sobre lo mejor de tal o cual año siempre son insuficientes. Bien porque no son objetivas, bien porque nunca se dan por finalizadas. Hace unos días escribí aquí 
