After Life (Hirokazu Koreeda, 1998)
Acabas de morir, pero aún no vas a ir al cielo. Tienes una semana para elegir cual es el recuerdo más querido de tu vida. Nuestro equipo se pondrá manos a la obra y rodará una película de ese momento, cuando la hayas visto irás a un lugar donde permanecerás toda la eternidad con ese recuerdo. ¿Hay algo que recuerdes con especial cariño?.
Así comienza una de las películas más extrañas y bellas que se hayan podido rodar en los últimos años. Premio especial en el Festival de Donosti de hace 10 años y poso importante en el BAFF (Barcelona Asian Film Festival) la pelicula de Koreeda (Nadie sabe, Hana) habla de muchas cosas, pero sobretodo es un canto alegre, tierno a la vida. Nunca se había tratado el tema de la muerte de una manera tan divertida, tan conmovedora, de una manera tan original.
La enésima genialidad de Kim Ki-Duk narra las enrevesadas peripecias de una pareja en plena crisis existencial, sobre todo los de ella que, tremendamente celosa, lleva hasta el máximo exponente su deseo de mostrar a su pareja otra cara distinta a la suya, rutinaria. Una mañana le abandona y acude a un cirujano plástico para empezar de cero. El novio, desesperado, irá cayendo de brazo en brazo con la excusa de olvidar, algo que no va a ser fácil.
Ahora se está poniendo de moda el cine thailandés, y es que méritos no le falta, los cineastas que surgen como setas en un campo muestran personalísimas visiones a hechos comunes (en el cine, claro).
Se están poniendo de moda de nuevo los films de episodios. Cada vez que me hallo ante una de éstas películas tiemblo, la experiencia me susurra al oído que suelen ser películas irregulares, aunque siempre caigo y me intereso por ellas. Es una buena forma de ver tres o más rúbricas distintas en un film, en un formato que pocas veces se nos da la oportunidad. Esta vez el análisis es el miedo, el propio, el de las leyendas o el de lo desconocido, y nadie mejor que los asiáticos para contarlo con sus perturbadoras miradas.