Ciclo. Peliculas Para No Dormir. La Culpa (Narciso Ibáñez Serrador, 2006)

Logo de Películas para no DormirVuelve Chicho trás muchos años sin dirigir ficción con esta historia para no dormir, donde todos los elementos son muy típicos en su corta pero importante filmografía.

Trás el terror explícito e impactante de las primeras historias (La habitación del niño y Para entrar a vivir), La culpa se erige como una clásica historia de terror psicológico, dandole a la serie una naturaleza ecléctica encomiable. Quizás no produzca miedo a los adoradores del género, pero no defraudará a los fans del autor.

La historia cuenta el trance de la ayudante de una doctora que practica abortos, clandestinamente en la España de los años 60. Cuando es la propia ayudante la que tiene que abortar empezarán a ocurrir extraños sucesos, algo que añadirá tensión a la tremenda culpa que siente la joven por haber interrumpido la vida de su pequeño.

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Ciclo. Narciso Ibáñez Serrador. El asfalto (1966)

Imagen de un jovencisimo Narciso Ibañez SerradorHoy en día todos corremos, no miramos a los lados, la producción, el ocio, el desinterés social, el cultivo del hedonismo y la egolatría máxima, en detrimento de los valores, en baja. El amor al prójimo se ha convertido en un artículo de lujo, un artículo inalcanzable por pretencioso y soez. ¿Para qué voy a ayudar a otro? ¿Qué me va a aportar?

Pués así debía de ser exactamente hace 40 años por lo que se ve, ya que Chicho rodó un mediometraje, fabuloso, sobre eso.

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Ciclo. Narciso Ibáñez Serrador. El Trapero (1982)

El director Narciso Ibáñez SerradorToda historia tiene su trampa, y toda trampa su víctima. El pobre trapero busca entre la basura para llevar a la familia todo lo mejor, para poder vivir con la cabeza alta. Su bondad le impide discutir con su soberbio hijo, borracho y enfermo, exaltado primogénito de cerval odio a lo que representa su padre.

Una de esas noches de alcohol, una prostituta es asesinada de un corte en el cuello. Lo peor no es eso, sino el desvalijo posterior al cadáver, sus dientes de oro.

La enfermedad del hijo del trapero, sus supuestas alucinaciones, su doble vida que no puede controlar le llevan a ser el sospechoso numero uno de la gente de la ciudad.

El trapero intentará ayudarle, aún teniendo claro que va a ser inútil cualquier acercamiento a su hijo. Los sueños se romperán, unos sueños de futuro, de alegria y comodidad económica. Pero las muertes seguirán sucediéndose y los posteriores desvalijos llevarán a un sorprendente final, quizás esperado, pero no por ello menos impactante…

Ciclo. Narciso Ibañez Serrador. ¿Quién puede matar a un niño? (1973)

Caratula de la película ¿Quién Puede Matar a un Niño? de Narciso Ibañez SerradorTodo el mundo mata a los niños. Son las mayores víctimas en los conflictos bélicos, en la violencia doméstica, en las hambrunas y desgracias naturales, son los que más sufren, esos locos bajitos que con su insolente libertad de acción y pensamiento más débiles se muestran a un mundo que empieza a verlos crecer. En los créditos del film de Chicho se cuentan desastres bélicos mientras que vemos fotogramas horribles de niños muertos en guerras. Lo que nos quiere decir es que todos podemos matar a un niño.

Luego, la perversión del género, da la vuelta a la tortilla y hace verdugos a las víctimas y son los niños quién atormentan (y matan) a los mayores en la isla. Convertidos en una legión de zombies juguetones harán pasar un espantoso fin de semana al matrimonio feliz con la llegada de su retoño. Seran los torturadores de esos mayores que, a menudo, los olvidan y los matan en las guerras cotidianas. Se divertirán con las piñatas hechas de seres humanos colgados, golpearán a los mayores con sus bastones, pero utilizarán su disimulada inocencia para que nadie les pueda dañar. Qué ricura de niños…

Ciclo. Narciso Ibáñez Serrador. El Televisor (1974)

Uno de los primeros fotogramas de El Televisor de Narciso Ibáñez SerradorHace treinta y dos años el gran Narciso Ibáñez Serrador rodó una historia que, vista hoy, tiene una extraña vigencia. Era una de aquellas Historias para no dormir, donde trabajaba con su padre Narciso Ibáñez Menta, uno de nuestros mejores actores.

En la historia se contaba el quehacer diario de un hombre gris, de vida de igual color, vertebrada entre trabajo y descanso, sin otro aliciente que el de ahorrar para comprarse un televisor, ése invento.

El primer plano del film recuerda al comienzo de Fahrenheit 451, de Truffaut, todas esas antenas, como alienígenas que colonizan todos los tejados de la ciudad.

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