Funny Games U.S. (Michael Haneke, 2008)

Poster promocional de la película Funny Games U.S.Hace unos días hablaba de los remakes y citaba esta textual revisitación al infierno (me río yo de Rambo) que es Funny games. Hace diez años más o menos, el señor Haneke quiso explorar la violencia (como ya había hecho años atrás con “Benny´s video“) desde el punto de vista de alienación audiovisual. Criticaba el consumo de violencia de consumo (valga la redundancia) y mostraba que la violencia es algo para nada divertido. Un golpe bajo en el mismo medio que utiliza Tarantino para todo lo contrario. Donde el americano muestra espectáculo, el austríaco muestra vísceras.

Leer Más…


Ciclo. MichaelHaneke. FunnyGames (1996-1997)

Portada de la pelicula Funny Games de Michael HanekeTodo es un juego, solo se quieren divertir. Es tan básico su código que no reparan en el sufrimiento de los demás, o sí, y esto es lo divertido. La tortura infinita de una familia, en su propia casa, rehenes en su terreno por los maquiavélicos niños de papá que tienen tan vacía su existencia que la han de llenar (rebosar) de cruentas intenciones (y acciones). Todo está permitido, la muerte se hará esperar, pero llegará, eso está claro, y es lo menos divertido, cuando acaba su juego, por eso es lo que se hace con menos interés, lo verdaderamente importante es lo que ha sucedido antes, la violación de privacidad, el allanamiento de morada y de tranquilidad, el brutal golpe de estado en una casa acomodada, convertida minutos después en una enorme sala de torturas emocional, de una intensidad insoportable. Y como siempre Haneke contándolo con una frialdad que da miedo. Sus hipótesis funcionan, y nosotros no somos más que sus conejillos de indias.

Ciclo. MichaelHaneke. 71FragmentosDeUnaCronologiaDeSuerte (1994)

Portada de 71 Fragmentos de una Cronologia de Suerte de Michael HanekePedazos de vida, situaciones deprimentes de un día a día emponzoñado, germen de violencia y horror, como el que se ve en los telediarios a la hora de comer. Inmigrantes, familias distantes, guerras, la lucha obsesiva por el triunfo, sea en los estudios o en tenis de mesa, la incomunicación, siempre la incomunicación como axioma de la violencia autónoma, personal e intransferible, y a eso no se le encuentran respuestas, solo un pozo de amargura, o preocupación. Eso es el terror autentico, el de los balazos a discreción y al azar. La muerte al alcance de cualquiera en cualquier momento. Solo al final la cotidianidad se convertirá en noticia, junto a la guerra de Bosnia y la tragedia ajena. Seremos parte de la tragedia ajena. Todos estamos a unos centavos de ser los otros, de ser las víctimas, sino fuimos eso toda la vida. Nuestro nombre saldrá junto al de Michael Jackson, aunque será tarde. Nuestro minuto de gloria será contando nuestra derrota. Y no importa los ápices de esperanza que la familia tal pueda mostrar adoptando niños descarriados, todo acabará una fría mañana, junto a la enfermedad de aquel señor que vive solo, o su hija que trabaja en la ventanilla de un banco, o la del señor de seguridad, ese que tiene una hija enferma…

Ciclo. MichaelHaneke. ElSéptimoContinente (1989)

Portada de El Septimo Continente de Michael HanekeSe va creando un espacio, una rutina, una suerte de hogar para destruirlo después, se van creando vidas para acabarlas un buen día. Los silencios de una familia cuando come, cuando lavan el coche en un eterno túnel de lavado, las lágrimas no enjuagadas a tiempo, unas cartas impersonales o carentes de calor pueden ser el detonante de una huída. Se suceden los días sin sucesos y se consigue atrapar la angustia de vivir.

Se convierte todo en una burda representación diaria, donde los movimientos mecánicos presagian su destrucción y es igual de minucioso su funcionamiento que su fallecer. Se empieza por silenciar el teléfono y se termina con el ruidoso tronar de los objetos desperdigados y destruidos por la casa. Al menos en algo se ponen de acuerdo. Saben que es irrevocable y, quizás, eso es lo que les empuja a seguir, han encontrados por fín una solución y un sentido a sus vidas, quizás ese séptimo continente donde encontrarse al fin y al cabo. Mientras, todos en la sala de proyección con un nudo en el estómago.

Ciclo. MichaelHaneke. Cache (2005)

Cartel de la pelicula CacheUn fantasma surge de la nada en forma de cinta de video vhs, con horas grabadas de una fachada, nuestra fachada. Alguien nos la deja en la puerta de casa. Así uno y otro día. La curiosidad se convierte en preocupación y éste en terror. ¿Quién nos graba y por qué? Quién nos quiera hacer la vida imposible lo está consiguiendo, pero ¿qué le mueve? Creemos saber quién es, solo porque nuestra conciencia le acusa. Nos acusa. Por eso es el principal sospechoso. Dudamos porque tiene razones para odiarnos, porque hicimos algo contra él. ¿No será ésta una forma de autoacusarnos?¿De no cauterizar una herida lejana? Quizás las cintas de video no existan, o somos nosotros esas grabaciones acusadoras. Nuestros miedos se han materializado y se están reproduciendo en la televisión ante nuestros invitados. Estas dudas abren grietas en nuestra perfecta armonía. Y así no se puede educar a un hijo, ni siquiera atenderle. Lógico que se quiera escapar, lógico que cada día discutamos más. Cuando todo pase nos daremos cuenta que los videos no nos acusaban de nada, todo era nuestro interior. Aún así…. ¿Seguirán llegando vídeos?