Ciclo. Luis Buñuel. L´age D´or (1930)

La segunda incursión de Buñuel en el cine fue este delirio en el que apenas participó también Dalí, de hecho se cuenta que a partir de aquí su relación se deterioró. Lo que comienza siendo un documental sobre alacranes pasa a ser un estudio social, que pronto se transforma en un estudio visual sobre surrealismo, y es que el film de Buñuel contiene unas de las escenas más delirantes que se hayan podido rodar, como la de los amantes mordiéndose los dedos o hablando sobre como matar a sus hijos. Brutal y necesaria esta cinta fue imposible de encontrar durante muchos años. Que la disfrutéis.


Ciclo. Luis Buñuel. Un Chien Andalou (1928)

Nunca está de más revisitar una de las piezas claves y fundadoras del surrealismo, escrito al alimón entre Buñuel y Dalí a propósito de sueños de cada uno de ellos. Dijo Buñuel en sus memorias “Mi último suspiro” que casi todo el dinero que le dio su madre para que estudiara en la ciudad se lo gastó en este film. Tambien relata que una de sus ideas era colarse en la cabina de proyección de una sesion matinal infantil y, tras atar al proyeccionista, proyectar su cortometraje a todos los niños. Afortunadamente no lo hizo. Hoy en cambio he sedado al proyeccionista y aquí tenéis su película al completo.

Ciclo. LuisBuñuel. LosOlvidados (1950)

Cartel de la pelicula Los Olvidados de Luis BuñuelHijos bastardos de una sociedad casquivana, que tontea con la burguesía de manera descarada, sois el último reducto de un imperio maya, conocéis de cerca la miseria y solo os queda ser miserables, pequeños cabrones de oscuras intenciones, como oscuro es vuestro rostro, tiznado de la mierda del extrarradio.

Jugáis a ser mayores y os delata el miedo infantil a una existencia que os da de lado. No sois escuchados, vuestra voz no se reproduce y los oídos se tapan y los ojos se cierran a vuestro paso. Sois la escoria de una Historia que perece. Las gentes huyen de vuestro lado, no sois bienvenidos.

Es triste que haya historias así, pero os ha tocado y solo resta la resignación. Rateros, pillos, ladronzuelos, pícaros, estafadores, macarras, hijos del agobio, hijastros del miedo, os veis en el espejo de la incomprensión y la nada. Queréis morir y ni siquiera tenéis dónde.

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Ciclo. LuisBuñuel. ElFantasmaDeLaLibertad (1974)

Fotograma de El Fantasma de la Libertad de Luis BuñuelUn film de Luis Bunuel. La “ñ” se la dejan a los mexicanos, saben que ellos la pueden usar con gracejo, quizás hasta la expongan en uno de esos salones de moda. Además ahora es polémica, isn´t it? El caso es que las cadenas siempre han estado y ahora no nos las pueden quitar. “Vivan las caenas”. Así, sin “d”, se la daremos a los franceses, que darán buena cuenta de ella, además ahora está demodé.

La noche cae y nosotros nos levantamos, caeremos dentro de unos instantes, pero en la cuenta de que todo ha sido un sueño. Despiertos sabemos que no dejaremos de soñar nunca, habrá que dormir para pensar en claro. Ya no quedan santos ni vírgenes a los que rezar. Se agotaron los números, se cerraron los kioskos. Y nosotros seguiremos pensando que al final mereció la pena tanta alegría.

Las historias se suceden, se encadenan, se saturan, se suturan. ¡Vivan las cadenas! Y algo dentro de nosotros nos dejará claro que seguimos siendo libres, a pesar de nuestra esclavitud perenne. Tenía pensado acabar con una canción, pero he preferido acabar con un baile. Espero que os guste.

Ciclo. LuisBuñuel. UnPerroAndaluz (1928). PulgasDelSur

Fotograma de Un Perro Andaluz de Luis BuñuelAcababa yo de ver la nueva película de Jim Carrey cuando sonó el teléfono. Era Luis Buñuel. Estaba nervioso porque Dalí había vuelto a faltar a clase de gospel, y llevaba horas sin saber dónde podía estar. No había vuelto a casa desde la mañana. Yo le tranquilicé diciéndole que lo más seguro es que estuviese de nuevo intentando escalar la fachada de La Sagrada Familia. No se le quitaba la idea de la cabeza de encaramar en lo más alto una nota mortuoria de un familiar suyo. Así que cogimos un metro para Barcelona, y nos personamos frente a la, por fín acabada, obra.

Le instamos a bajar y, no sin cierto esfuerzo, lo conseguimos. Estaba desanimado así que le contamos lo de la película, algo raro, con título desconcertante. Corrían los veinte y yo aún era muy mayor. Quisimos afrontar las debilidades hollywoodienses para usar algún que otro decorado. Tanto Dalí como Buñuel firmaron sus sueños en privado. Ambos me producían terror, y yo, les produciría el film. ¡Ah! y sería el cámara. Firmamos el contrato, les di la mano y quisieron quedársela. A mí no me importó, lo que me dio pena es que la llenaron de hormigas y otros extraños insectos casi al momento.

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