Ciclo. Krzysztof Kieslowski. Dekalog 5 (1988)
No matarás.
Un aspirante a abogado se examina para poder ejercer. Su idea sobre la justicia es de libro y no le cuesta sacar buena nota. No obstante, esa teoría es de salón, ingenua y falsa. Tendrá posibilidad de decubrirlo cuando le toque defender a su primer cliente, Jocek, un chico desarraigado que está acusado del asesinato de un taxista. El chico no da muestra en nigún momento de humanidad, tira piedras desde un puente a los coches que pasan, molesta a las señoras que dan de comer a las palomas, empuja y tira a un chico que entra a unos servicios públicos. Su víctima, un taxista, tampoco da señales de humanidad, de hecho tiene un par de acciones de cabroncete. No resulta agradable. Es una treta de Kieslowski para no estereotipar al verdugo y a su víctima.
Santificarás las fiestas. A veces pasar unas navidades no es lo más sencillo del mundo, cuando se tiene un pasado y ese pasado se presenta de pronto en forma de mujer desesperada. Lo sencillo quizás hubiese sido quedarse en casa y disfrutar la Nochebuena en vez de ayudarla a buscar a su nueva pareja que ha desaparecido sin dejar huella. Quizás lo más sensato sea cerrar puertas y vivir el presente, claro que es Navidad y todo se complica con eso de los buenos sentimientos y, quizás, abrir una puerta equivalga a pasarse la noche entera con ese pasado, una alocada Nochebuena en busca de alguien, quizás en busca de un pasado que no debió morir. Y siempre las relaciones humanas tienen que estropear la literatura de los días, buscando como hacen su explicción. Puede hallarse el peligro de querer retroceder en el tiempo, puede…
Filip Mosz es un personaje gris.
Veronika es polaca, guapa, una chica de calculada metodología, de sexo furtivo en callejón y tranquilo amanecer entre rayos furtivos de Sol. Un novio que la quiere y al que estima. Busca una vida en el centro de una pelota de cristal donde todo se ve al revés. Recupera la memoria de su madre, sus sabias lecciones, pasea tranquila en las revueltas calles, albergue de manifestantes y policias. Y tiene un don, canta como los angeles, éstos la envidian por su voz. Y precisamente cuando canta es cuando más fuerte y débil se convierte. Una dolencia cardíaca le pone los pies en la tierra. Ella nota que no está sola, una especie de hilo invisible la comunica con algo o alguien muy lejos de su casa. Es una idea que la tranquiliza. Pero volverá a cantar y a su vez oirá el fín de su canto de vida.
Amarás a Dios sobre todas las cosas. Polonia es fría, helada. Los días pasan indolentes, sin pena ni gloria. Se respira cierta tristeza asumida, como un halo oscurantista. Alguien se calienta en un fuego. Y luego están ellos, el padre y el hijo. Y luego está el ordenador (¿falso mito?) inteligencia pura. La respuesta a todas las preguntas, el feliz guía a cada cuestión diaria. Poco a poco logra ser el centro adorado del hogar. 