Ciclo. Ingmar Bergman. Fresas Salvajes (1957)

Una de las peliculas más célebres e imitadas del maestro fueron estas Fresas salvajes de finales de los cincuenta. Otra excusa para verter recuerdos y fantasmas de juventud. La entrega del título Honoris Causa al profesor Isak Borg y el viaje que prepara para acudir al evento con su nuera son el McGuffin a un ensayo genial sobre la vida, sus triunfos y derrotas, uno de los guiones más logrados del casi siempre genial Bergman. Prueba de su capacidad para el misterio, yo siempre he creído que es el mejor director de terror, es la secuencia del sueño del profesor. A ver qué os parece.



Ciclo. Ingmar Bergman. De La Vida De Las Marionetas (1980)

Poster de la película De la Vida de las Marionetas de Ingmar BergmanEs peligroso asomarse a las razones del asesino, sobre todo cuando se puede caer en la adhesión, en la comprensión de una mente torturada desde fuera hacia dentro. Y es que Bergman no nos presenta a un monstruo, sino a una persona típicamente bergmaniana, con sus problemas conyugales, sus dudas existenciales, sus miedos, solo que Peter va más allá, después de una falsa tentativa de suicidio comete lo que tanto se le había pasado por la mente; asesinar, no a su mujer sino a una prostituta que se llama igual que ella, y con un cierto parecido. Y es, nada más empezar la película cuando el estrangulador se convierte en víctima en el mismo acto del crimen, víctima de su acción, es como si se estuviese estrangulando asímismo. Luego el bisturí de Bergman va diseccionando poco a poco el entorno en el que se movía el asesino-víctima, los cuernos que le ponía su mujer con su propio psiquiatra, los amores escondidos de un homosexual amigo de la pareja, la sordidez de los prostíbulos, las cuerdas que mueven a todas estas marionetas que van cumpliendo su función dramática ante la cámara. Una vez acabada la obra (el film) queda la pregunta; ¿Hubiese hecho yo igual que Peter? ¿Por qué no me parece un monstruo? Y, claro, eso es peligroso o, por lo menos, polémico.

Ciclo. IngmarBergman. Pasión (1969)

Una voz en off nos presenta, en tercera persona, a Andreas Winkelman (encarnado con teatral contención por Max Von Sydow). Se trata de una persona que busca la tranquilidad tras su separación. Algo le atormenta. Vemos como arregla el tejado, se preocupa por sus vecinos, incluso salva a un perro que ha sido ahorcado en el bosque. Un ser solitario, bueno, atormentado.

Y aparece en escena Anna (la musa de Bergman, Liv Ullman) una viuda con complejo de culpa por haber sido ella la que conducía en el momento del accidente que acabó con la vida de su marido e hijo (aunque luego veremos que no fue así). A su vez conocerá a una pareja mal avenida (otros habituales del cine del sueco, Erland Josephson y Bibi Andersson) y entablará una amistad que acabará con la atracción sexual de ella por Andreas.

imagen de Pasion de Ingmar Bergmanimagen de Pasion de Ingmar Bergman

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Ciclo. IngmarBergman. Persona (1966)

Ver por primera vez Persona resulta ser toda una experiencia y no se trata de una frase hecha. Desde el primer segundo de proyección ya se sabe que asistiremos a algo completamente. El cine visto desde la cabina del proyeccionista, fugaces imágenes a modo de mensajes subliminales (incluido falo erecto), dibujos animados, cine mudo, así como formas indefinidas y es que la película ha sido poseída por una fuerza externa, ha sido vampirizada, ya que Persona me parece (a riesgo de ser cuestionado por el querido Lucce) una película de terror, más en concreto de vampiros. Y es que en el cine de Bergman hay una constante confusión de géneros.

imagen de Persona de Ingmar Bergmanimagen de Persona de Ingmar Bergmanimagen de Persona de Ingmar Bergman

Una actriz (estupenda Liv Ullman) pierde la voz y es ingresada. Será tratada por una enfermera (estupenda Bibi Andersson). Se aconsejará a la paciente recluirse en una casa apartada con su cuidadora. Una vez atravesada la puerta de la casita será como entrar en el pasaje de terror. Un turbulento paseo por los recovecos más dolorosos del ser humano, cuando solo queda la salida del silencio o la muerte.
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Ciclo. IngmarBergman. Saraband (2003)

Treinta años después de Secretos de un matrimonio, Ingmar Bergman decidió reunir a sus dos actores-personajes de aquella y retomar una historia añadiéndole más datos autobiográficos. Retirado del cine desde 1983 con su estupenda Fanny y Alexander, solo alguna TVmovie mantuvo su relación con su oficio. Y es que Saraband no es más que un telefilm de 2003 que ahora se estrena en las salas comerciales (exhibida, eso sí, en dvd).

imagen de Saraband de Ingmar Bergman

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