Ciclo. Ed Wood. Jail Bait (1954)

Aquí se atrevió el bueno de Ed con una película negra (toda su obra es de género). Unos personajes de cartón-piedra (más de cartón que de piedra) que muestran varias caras, y ninguna de ellas creíble, ni siquiera natural. Los actores lo hacen mal por deseo de su director, un chapucero genial que tanto ha inspirado a tantos cineastas considerados geniales.
La historia no hay por donde cogerla, es un disparate tras otro. El hijo de un reputado cirujano plástico es perseguido por la policia por las malas compañías que le llevan a realizar algún robo, en el último de ellos mata a un guarda. El problema viene cuando su compañero de fechorías le amenaza si se entrega, hasta el punto de matarlo.
Una de las películas más extrañas de la Historia. Falso documental de ficciones reales, de perturbaciones normalizadas por un director en nada ajeno a lo que se cuenta (el propio Wood hace de Glen/Glenda aunque en los créditos salga con otro nombre).
Buen cine del malo, serie w., género andrógino de filmes inclasificables. Fuente de inspiradores, de maestros, azote de convencionalismos. Travestismo y perversión en una sola mente llena de monstruos y celuloide. Vampiros, monstruos y hermafroditas. Oscuridad clarificadora. Forma descuidada, fondo claro y personal. Filósofo de lo cotidiano, de lo extraordinario, de lo chabacano. Eternamente de subgénero. Mal director, a mucha honra, aunque genial y necesario. Visionario, atrevido y absurdo. Catalizador de cutrerío y esponja de escenas y planos. Experimentador, críptico y panfletario. Chusco y elevado, personal, intransferible, único. Amante del cine y denostado por él. Placentero sueño y terrorífica pesadilla de angora. Cadavérico en sus propuestas, pero divertido y trágico a la vez. Ilimitado en su mundo e incombustible en la vida real. Vampiro de momentos y domador de bestias y engendros. Inimitable, excesivo, auténtico, excéntrico, total: Ed Wood te da alaaaaas…..
