Fando Y Lis (Alejandro Jodorowsky, 1968)
Hace unos días hablaba de Jodorowsky en aquel documental que resumía, muy resumido eso sí, su extensa obra multiabarcadora, pues bien, hoy toca acercarse, titánica labor, a su primer film, basado en una obra de teatro de su amigo Fernando Arrabal.
Fando y Lis es un monstruo, un artefacto audiovisual de una libertad inaudita. No otorga la mínima concesión y su visionado resulta ser una impactante experiencia, para bien o para mal. Leve argumento que enlaza, como puede, una serie de escenas de aparente absurdidad. Enervante pulso narrativo, el film se abre paso a machetazos con un lenguaje pocas veces visto en un audiovisual. A pesar de todas las performances y experimentos en el medio, aún resulta impactante y novedoso este relato de amor-odio, de dos marginados maravillosos.
Si la obra de Arrabal ya era extraña y contenía vericuetos oscuros del alma, el film de Jodorowsky le regala planos de una belleza poética inusual. Recomendable, a pesar de que no gustará a muchos.
Ya iba siendo hora de hablar de Alejandro Jodorowsky en otro cine. En alguna ocasión he hecho mención suya, por alguna colaboración en algún film, llegando mi atrevimiento a denominarlo como un cantamañanas. Hoy, conociendo mejor su obra debo (tengo que) retractarme. Y es que Jodorowsky es una personalidad con un mundo más que propio, ha conseguido conquistar un lenguaje y un cosmos que solo le corresponde a él.
