Ciclo. Abbas Kiarostami. Five (2003)
Trabajos como éste pueden caer en la mala interpretación, la que siempre sufren gente como Greenaway o algun cineasta japonés; el de ser despachado como un cine pretencioso, aburrido y pedante. La obra que hoy presentamos tiene el inconveniente, o acierto, de componerse de unicamente cinco planos fijos (a excepción del primero, donde la cámara sigue el baile que se traen las olas del mar con una madera) donde se deja pasar el tiempo. Cinco planos de algo más de 10 minutos cada uno, donde exactamente todo es al azar. El unico artificio creativo es la colocación de la cámara, y dar al botón rec. No faltará quien diga que eso es un engaño, y quién se rinda a sus pies. Yo ando por una cuerda floja entre ambos. No me parece una obra maestra pero admiro fervientemente su propuesta, algo que en su momento no me pasó con “El fulgor” de Ramon Lluis Bande y que hoy, por caprichos de los días y de las ideas valoro más.
Cinco planos fijos de 10 minutos y que además se desarrollan en una playa. ¿Minimalismo audiovisual? Por supuesto, aunque en más de una ocasión me sorprendí intentando bosquejar lo que había un poquito más allá de lo que el plano me mostraba. Interesante, aunque no para ver en cualquier momento. Precisa una predisposición seria. Como en cada gran obra.
Por aquí se ha hablado en repetidas ocasiones de dos cineastas contracorriente, uno español y el otro iraní. Ambos nacieron el mismo año, con solo una semana de diferencia (la ventaja la llevó el oriental) en lugares opuestos pero en parecidos entornos político-conflictivos.
Siempre que acabo de ver una pelicula de Kiarostami me surge la misma pregunta ¿Es cierto lo que acabo de ver o es ficción? Tal es el realismo con el que dota el cineasta a sus creaciones. Incluso cuando es claramente un gion cinematográfico la historia deriva entre el documental y lo inventado.
Ahora que el cine se ha convertido, más que nunca, en una sucesión de fuegos artificiales caros, con nulo interés por la historia o la originalidad en las propuestas, conviene girar la vista sobre Oriente y repasar la obra de uno de los cineastas más interesantes de Irán. Y es que Kiarostami ha conseguido llegar a un estatus en el que hace lo que le da la real gana, y solo por renunciar a ver sus pelis en los multicines de unos grandes almacenes, un precio que no es muy alto, viendo lo grande que se está convirtiendo su sombra sobre el llamado cine de autor. Sus últimos esfuerzos creativos los ha realizado en mini dv, y no han sido estrenados en salas de cine (¿debería estrenarse en salas de vídeo?) pero los amantes del cine saben cada paso del cineasta, una persona en constante preocupación por captar la hierba, la brisa, el aleteo de una avispa, por el polvo levantado al pasar un coche…