Ditirambo Vela Por Nosotros (Gonzalo Suárez, 1966)
En un mundo desolado, en una ciudad de locos, lobo entre los lobos, Ditirambo vela por nosotros. Así empieza la primera obra de ese genio tranquilo que es Gonzalo Suárez. ¿Quién es Ditirambo? ¿Por qué vela por nosotros? ¿Por qué siempre dice la verdad? Considerada como la primera obra moderna, de cine independiente, experimental etcétera del cine español, el cortometraje de poco más de veinte minutos nos muestra el fino humor surrealista de su autor, una huella imborrable de nuestra cultura.
Deudor de cierta nouvelle vague, de una estética avanzada a su época, con una sucesión de escenas impactantes y chocantes, como casi toda la obra posterior del asturiano. Fuente inagotable para futuros cineastas, las aventuras de éste extraño personaje que nunca sonríe y siempre dice la verdad, caminan entre lo cotidiano y lo más delirante.
Y hoy, 42 años después, demostrando que sigue joven, es incluído por primera vez en DVD junto al largometraje Ditirambo en un pack exclusivo de dos discos que la cadena Fnac presenta en su colección exclusiva 24 x segundo. Esperemos que sigan regalándonos (previo pago, claro) tan buen cine subterráneo.
La mayoría de la gente reconoce a Rowan Atkinson por su sobado papel de Mr. Bean, pero antes de las peripecias del torpe inglés, protagonizó una de las series más brillantes de los últimos años, La víbora negra, o sea Blackadder, un despliegue de fino humor, mezclado con la brocha gorda británica, punzante ironía con magistrales clases de historia que, a lo largo de sus cuatro temporadas, hacía repaso a diferentes épocas históricas, en las que siempre salían los inolvidables personajes, como el genial Baldrick, que tanto incomodan al insolente, colérico, mordaz y genial Edmund Blackadder.
Un hombre planta un árbol seco y trata de regarlo. Cree que si un hombre hace algo de forma vehemente con regularidad puede cambiar el mundo, aunque solo sea por su propósito. Su hijo le mira y aprende. Llega un cartero que trae un telegrama. El hombre cumple años y lo celebra en su casa de campo. El niño se va a dormir. Los amigos hablan de Nietzsche y de los incidentes que ocurren de forma cotidiana y de pronto ponen la tele. Se declara la guerra. La herida se abre. El niño sigue dormido. De pronto el hombre reza con vehemencia, pidiéndole a Dios que todo siga como hasta ahora, él a cambio hará un gran sacrificio, renunciará a todas sus pertenencias.

