Adultos Con Reservas
Recuerdo cuando, de muy pequeño, miraba la programación de la tele en el periódico y me gustaba ver las calificaciones de la OCIC, en la que determinaban si una pelicula era apta para menores, para 16 años, adultos o adultos (r). Este último, adultos (r), era el que más morbo me daba, ¿se puede tener morbo con tan pocos años?, porque significaba que esa película era para adultos con reservas que podían herir la sensiblidad, o sea que alguna de sus escenas eran tan fuertes que hasta los adultos se podían escandalizar.
Para un niño decir “no toques” es la mayor invitación a tocar, pués bien, decir que una peli es tan fuerte que hasta los mayores pueden flipar, se convierte en objetivo para ese niño, ávido como está por descubrir y sentir cosas nuevas. Por aquellas, cuando oía que una peli era para adultos, yo solo podía imaginarme que se trataba del tan nefasto sexo. Y pocas cosas hay que llamen más la atención de la mente en ciernes. Pronto descubrí que no.
En más de una ocasión conseguí ver tal o cual peli a espaldas de mis padres y descubrí que “esas reservas” podían llegar a ser muy jodidas. Podía ser una crueldad tal que no se borraba de la mente en días, aunque quizás lo que más me marcó en ese sentido eran algunas escenas de telediarios o informes semanales. Guerras, muertes secas, brutales, tan alejadas de la parafernalia del séptimo arte. Hoy con 28 años sigue dañándose de vez en cuando, aún con cierta frecuencia, mi sensibilidad, y casi siempre tiene que ver con la humillación a través de la violencia (violaciones, palizas a indefensos …). No sé hasta qué punto este tipo de escenas son necesarias en el cine, aún queriendo denunciar determinadas cosas. El malestar que siento al ver determinadas cosas revuelven algo dentro de mí y me vuelvo débil durante un tiempo. La última vez que me sentí así de forma más intensa fué con “Saló o los 120 días de Sodoma” de Pasolini. Ahora no aparecen las calificaciones de la OCIC en los periódicos, pero sigo buscando, masoquistamente, pelis que me hieran la sensibilidad. ¿Por qué?


2 Comentarios realizados
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Yo ví “Saló o los 120 días de Sodoma” hace unos dos meses. Si me preguntas sobre ella diré que fué repugnante, pero si insistes un poco, confesaré que no desvié la mirada de la pantalla ni un minuto…bueno miento, sí lo hice en las escenas más escatológicas (el gran banquete), pero curiosamente no en las de sexo o violencia. Por qué? En mi caso, supongo que lo hago voluntariamente porque es ficción; para mí es peor tener que presenciar escenas de dolor real a diario. Por otro lado, la ficción está conectada a la realidad a través de la conciencia de su creador y por extensión a todos los que observamos cualquier obra de estas características. Nos atraen aquellas escenas en las que nos gusta proyectarnos e imaginarnos como agentes activos, pero en las que afortunadamente para el resto de la humanidad, la mayoría de los mortales jamás participaríamos. Yo lo veo más claro en el sexo: estoy segura de las mejores fantasías son aquellas que nunca realizaríamos y por ello, nos conformamos con escribirlas, filmarlas u observarlas.
Por Rosa el 13.02.07 11:55
bravo rosa! yo no podía haberlo expresado mejor. como siempre la inteligencia, y la belleza, están de tu lado. un beso.
Por Javier Angulo Ikazuriaga el 13.02.07 16:18
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